The Divine Comedy, Palau de la Música Catalana, 8/2/2017

Hemos salido del concierto rendidos, una vez más, a los pies de Neil Hannon y su savoir faire. Incluso en un mal día, como el año pasado en el Vida Festival, sus directos son poco menos que excelentes. Un día como hoy, en el que, a pesar de algún pequeeeeeeeeño fallito en la voz —compensado después con creces con un calderón infinito (juraría que) en “Generation Sex”—, tanto Hannon como su banda han estado pletóricos, decir memorable es quedarse corto.

Hemos salido felices, con la sonrisa dibujada en la cara, tarareando “The Complete Banker”, “National Express”, “At the Indie Disco”, e incluso “How Can You Leave Me Here on My Own”, demasiado al inicio del repertorio, y los comentarios eran casi todos “¡Qué bonito!”, “Yo repetiría todas las veces que viniera”, “¡Qué cuqui!”, “Yo a este señor le pondría un pisito”…

Yo no me he atrevido a romper el ambiente con el “¿Os habéis fijado en las hostias como panes que reparte?”.

Es difícil no caer en el encanto del pop de cámara sofisticado, de cierto sabor retro y tono cuasi vodevilesco, pero tomemos como ejemplo “A Lady of a Certain Age”: una letra descorazonadora, melancólica, amarga, cantada desde el desencanto pero con una leve nota cómica (siempre presente en las composiciones de The Divine Comedy), y en la que Hannon, hoy, cerca de las últimas estrofas, ha fingido que se equivocaba con el texto. Quizá para aliviar la dureza de la canción. O “Our Mutual Friend”, esa historia de un encuentro ideal que acaba en cuernos, tan bonita y, a poco que piensas en la situación, tan desgarradora. A veces, las canciones se decantan hacia la caricatura como “The Complete Banker” y, sin embargo, no pierde el mordiente (y en este ejemplo concreto, sublima bastante mala baba contra el sistema).

Amargura embellecida, ironía y sofisticación son algunas de los mimbres que forman el repertorio de The Divine Comedy. Oh, y multitud de referencias literarias. Con esas armonías que suenan a películas de espías en la Costa Azul de los setenta, a guateques y panoramas en Technicolor, una voz angelical, pose de dandy, carisma y comedia, ¿no resulta más dura la hostia si va envuelta en un guante de la más fina piel? ¿No resalta más la tragedia cuando la contrapones, en la misma historia, con la comedia?

Bueno, siempre es una delicia (y una necesidad) hacer del drama, arte, y de la vida, canciones. A ver cuándo vuelve The Divine Comedy, que iremos a verlo igualmente.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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