El vídeo del día: Wolf Parade, "I’ll Believe in Anything"

El problema principal de estos chicos canadienses es que se dieron a conocer el mismo año en que Arcade Fire rompían con todo con Funeral, y como que a Canadá sólo le toca situar a un grupo al año, como mucho, en las listas de ventas, pues como que su último At Mount Zimmer ha pasado desapercibido.

Incluso para mí 🙂 Hoy he desfecho el entuerto y ha sonado, diáfano y un puntillo estridente, en el iPod. Y es glorioso.

Para muestra, un botón. A disfrutarlo.

El vídeo del día: Suzanne Vega, "Luka"

Más liao que las alpargatas de un romano: así me veo estos días, y así va la cosa en este blog, que si ya poco trabajo da colgar un vídeo al día, imaginaos lo agobiado (por ocupado y disperso, que no todo va a ser culpa de los demás en el más puro argumento typical Spanish) que estoy.

Hace unos días añadí mediante la herramienta iLike este vídeo, auténtico bombazo del 1987. Merecido y muy comprensible por una melodía que seduce al oído… y que golpea con contundencia en las entrañas, pues desgrana las excusas de un niño víctima de maltratos a un vecino de la escalera. Crudeza y belleza de la primera de las grandes cantautoras de los ochenta, una artista que ha labrado una carrera discreta (en comparación con las ventas del Solitude Standing) pero brillante y coherente.

El vídeo del día: Extreme, "Hole Hearted"

¿Os acordáis de Extreme? En el auge del mestizaje (hard rock con funk, básicamente) los Spin Doctors fueron los más populares y divertidos, Rage Against the Machine los más combativos, y Extreme los más… extremos 🙂 Coliderados por el “virtuoso” estadounidense de origen portugués Nuno Bettencourt (virtuoso: guitarrista técnica excelente que sobrecarga innecesariamente las canciones) y con un vocalista histriónico, quince años después han envejecido mal (y no lo digo por la foto que preside su web oficial), sino que encarnaron algunos excesos que no nos gustaría volver a ver sobre el escenario.

Y es posible que muchos odiéis “More Than Words” (¿qué sería de un grupo de hard rock sin baladas?), no tanto por ellos como por algunos covers matadiabéticos, pero reconozcamos que sus singles tenían pegada. Mencionaría “Get The Funk Out” como paradigma de esas canciones alimenticias que no pasarían a la historia pero hacían tronar bafles que da gusto.

Pero esta que os traigo, el bonus track que venía en el CD del Pornografitti (en aquella época en que se potenciaba la venta de este soporte con extras, ¿os acordáis?), es la otra canción acústica del segundo disco de los americanos. Pegadiza, animada, optimista y, desde luego, no tan ñoña como la archiconocida “More Than Words”.

Welcome to the past.

El vídeo del día: Ben Harper, "Shimmer and Shine"

Por aquí estamos de enhorabuena:

7 de mayo, White Lies for Dark Times, de Ben Harper & Relentless 7;
19 de mayo, Further Complications, de Jarvis Cocker (oh yeah!!!);
25 de mayo, Grafitti Soul, de Simple Minds (podéis llamarlo placer culpable, pero lo estoy esperando como agua de ese mismo mes de mayo;
30 de junio, me daré de fostias para entrar en el Camp Nou a ver a los U2, cuyo nuevo espectáculo promete… promete ser un espectáculo, vaya: cacho escenario en el centro del campo;
18 de julio, supongo que no tendré tantos problemas para ver a Jim Kerr & Co. en el castillo de Edimburgo. Las entradas ya las tengo. Más difícil va a ser conseguir cerrar el vuelo con los impresentables de Ryanair.

Y, entre medio, a ver si alguien se anima a ir al Primavera Sound. Comentarios, en Comentarios.

Pero a lo que íbamos: el nuevo trabajo de Ben Harper (uno de los mejores directos que he visto en mi vida), a tenor del single de presentación que ilustra el siguiente vídeo, va a estar repleto de energía, a 180º de ángulo de su anterior Lifeline. Y seguro que mucho mejor que los últimos trabajos del Boss. Sorry, Bruce, se siente: la próxima vez te esmeras un poco más.

Volviendo al bueno de Harper, tanto en sus trabajos más introspectivos, como en lo que parece que se avecina, habrá siempre un elemento en común: pasión, rabia y mucho corazón. Si fuese un crítico musical con años de experiencia (y no tuviese tan poco tiempo) os lo intentaría demostrar. Como no es así, simplemente encerraos en la habitación, apagad las luces, escuchad “Morning Yearning” y este vídeo que os dejo.

Amor o rabia, en ambos casos pasión a cascoporro.

Y la nueva banda que lo acompaña promete. Si podéis ir a verlos, no lo dudéis.

Ben Harper & Relentless7 – Shimmer and Shine

El vídeo del día: The Beatles, "Hey Jude"

Y no podía faltar en esta sección al grupo que dio pie a casi toda la música popular: The Beatles.

A la primera (y casi la única que mereció la pena) retransmisión por Eurovisión.

Y al principio del fin, porque de aquí al Abbey Road y a la disolución transcurrieron apenas dos años y mucho mal rollo de por medio.

Imprescindible:

El vídeo del día: Los Fresones Rebeldes, "Al amanecer"

De vez en cuando sienta bien un poquitín de intrascendencia. Melodías pegadizas, voces infantiles, letra con rimas… ejem… dejémoslo en rimas, e incluso consonantes. Ritmos desenfadados, absolutamente bailables; fiesta, guateque, madrugadas bajo los focos de la discoteca. Una mano, una caricia, un beso… y al amanecer 🙂

Lástima de vida tan efímera que tuvo el grupo abanderado del chichipop, como los bautizó un buen amigo.

El vídeo del día: Moby, "Natural Blues"

Si escucháis Play en cualquier lugar (Spotify es una buena opción), seguro que os sonará más de una canción, aunque no os guste la electrónica. Y es que el disco del neoyorquino Moby, de nombre Richard Melville, y de apodo prestado de la obra más famosa de su tataratioabuelo Herman Melville, fue prácticamente saqueado (¡hace ya diez años!) para cienes de anuncios.

Aun así, Play es una obra atractiva para todos los oyentes. Su éxito estriba de la mezcla de la electrónica con sonidos más agrestes (como en “Bodyrock”) o en baladas tan lacrimógenas como “Why Does My Heart Feels So Sad” o este “Natural Blues” que he sido incapaz de encontrar en Facebook (allí he colgado “Honey”, que os dejo tras esta canción). Electrónica, flauta, melancolía y Christina Ricci, ¿qué más se puede pedir?