Post de jornada electoral: Traficantes de información, de Pascual Serrano; política de titulares y política a pie de calle

Si hoy le echáis un vistazo a la portada de El Periódico de Catalunya me veréis sentado entre Joan Coscubiela y Josep Antoni Duran i Lleida. Todo gracias a una iniciativa del rotativo barcelonés para publicar en la jornada electoral: organizar una reunión informal entre los cinco cabezas de cartel de la demarcación de Barcelona y diez suscriptores del diario.

También una idea muy loable para bajar a los políticos del pedestal mediático y acercárnoslos a los ciudadanos, para que podamos departir un rato con ellos; para constatar de son de carne y hueso, y ver cómo se comportan en las distancias cortas, para constatar la diferencia entre la imagen pública proyectada y la personalidad real de cada uno. Incidentalmente, porque la idea previa era que les planteásemos nuestras dudas sobre sus propuestas electorales, este fue uno de los temas de lo que más se habló entre políticos y lectores: la transmisión de la información a través de los canales (centrándose, ellos, en los habituales; poco o nada se habló de las redes sociales).

Un eslogan del 15-M

Leer más “Post de jornada electoral: Traficantes de información, de Pascual Serrano; política de titulares y política a pie de calle”

Anuncios

Tras la boda de Will & Kate de Inglaterra, y cuando aún están en boca de todos las declaraciones de Mourinho…

Recordemos que no ha mucho atrás, concretamente el 18 de junio del 2010, se aprobó en el Congreso de los Diputados el Real Decreto-ley 10/2010, de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo, vulgo reforma laboral. Una reforma que se nos vendió necesaria para reactivar la economía española y que contó con el apoyo de PP en primera instancia y, cómo no, de CiU y PNV, ya fuera en forma de enmiendas, votos a favor o abstenciones (que es la fórmula de decir “estoy de acuerdo pero voy a aparentar que no de cara a mis votantes, no vayan a pensar que te apoyo”, muy de estas últimas campañas preelectorales que duran toda la legislatura).

Y, claro, como no podía ser de otra forma, no sólo no ha mejorado la economía española, sino que vamos batiendo récords históricos de desempleo.

Pero nada, volvamos a la boda real y al cuarto clásico del mes (trending topics del día), que siempre son más entretenidos y las discusiones no salen de la barra del bar, que si no salir a la calle y reclamar derechos es siempre más cansado, dónde vamos a parar.

Aun así, háganme un favor y recuerden: #nolesvotes (sus listas electorales; o, directamente, no los votes).

Nuevo ensayo sobre la ceguera

Una de entre las múltiples actividades con las que me lío habitualmente, y de la que actualmente estoy haciendo una pausa para café y entrada de cuaderno de bitácora, es un curso online (eufemismo para unos manuales en pdf redactados por los mismos monos mecanógrafos de La historia interminable) de fotografía creativa. Ahora mismo en mi cabeza se mezclano en plan maëlstrom los conceptos de índice de exposición, velocidad de obturación, amplitud de campo… Sin embargo, una vez se dominan estos conceptos, el abanico de posibilidades expresivas a la hora de hacer una foto (algo que, en apariencia y con una compacta en la mano parece tan sencillo) es apabullante.

Qué os voy a explicar: seguro que muchos de vosotros conocéis este campo mucho mejor que yo. En estos momentos es tan sólo otro ámbito más apenas hollado por este eterno aprendiz de todo y maestro de nada.

Pero hay un par de cosas que me han quedado meridianamente claras. Primera: según el objetivo que tengas, algo que suele depender del dinero del que puedas disponer, tienes a tu alcance posibilidades que con una cámara compacta no puedes ni atreverte a pensar. Segunda: por mucho dinero que te gastes, si no tienes una mirada educada, talento artístico, imaginación visual o espacial, tus fotos serán planas, insulsas, faltas de contenido.

Leer más “Nuevo ensayo sobre la ceguera”

Qué es democracia, me preguntas, clavando en mis labios tu censura azul

Y después llaman intolerantes a los que pusieron el grito en el cielo con las caricaturas de Mahoma. Al menos, aquellas ilustraciones tenían la dudosa virtud (no por haberlo conseguido, sino porque no era su intención) de haber ofendido a todo un conjunto de creyentes (no todos, claro) de una religión (aunque las religiones no hayan traído más que excusas para matarse y para abusar de menores, y arrimarse al ascua que más calienta).

Pero ¿esto, ofensivo?

¿Acaso no se va a poder opinar que la monarquía me parece una institución anacrónica? ¿Que se dude de un cargo asignado por herencia en vez de por sufragio universal? ¿Discriminatorio además a causa de la ley sálica? ¿Y no podamos quejarnos del gasto en representación de la Casa Real que, como todos sabemos, se invierte en “campamentos”? En un país en que se tacha al presidente de asesino, a los mafiosos del ladrillo se les come la… se los agasaja, se veneran a cupletistas y se cobran cánones por delitos potenciales de los mileuristas melómanos.

Pues anda y que vengan a clausurarme el blog, jueces de un país en que la gente se toma todo a la brava y se ulceran el estómago tragándose bilis.

Rancios, espongiformes y antidemócratas.

Viva la libertad.

Di "no"; es fácil

Pequeños gestos dan lugar a grandes cambios. Quizá no sean estos los suficientes para desviar el curso en esta autopista al infierno en el que parece que estamos embarcados, pero oye, si no se intenta no se consigue.

Un gesto tan simple como rechazar una bolsa de plástico… ¿Que es cómoda? Dudo que sea cómodo acumular 233 bolsas al año en casa. En mi caso, con mochila o zurra al hombro, ¿qué necesidad hay? También existen bolsas de tela reutilizable que incluso se usan y anuncian en diversas campañas de márketing. ¿Que te miran mal? Hasta que te acostumbras. Y no vaciles por salir con los libros en la mano; tienes el ticket de la compra que demuestra que no eres un mangante. ¿Que no contamina? Permitidme que lo dude más aún; si es que ojos que no ven,

No creo que sea necesario llegar al nivel de nuestros vecinos irlandeses si todos nos ponemos. Pero la medida del gobierno de la Isla Esmeralda es sin lugar a dudas ejemplar.

¿Quién es más tonto?

En esta bendita tierra a puente entre dos mares y dos continentes, polémicas como esta no se suelen dar, quizá porque los músicos ya tienen bastante con lidiar con una industria anquilosada que se lame las heridas de su propia estulticia (los que, a través de la SGAE, nos condenan a priori por el simple hecho de comprar una tarjeta de memoria) y para los que sólo los triunfitos y otras hierbas dispares merecen promoción; y, aunque nos joda, seguimos dando pábulo al tópico de ser un país de tonadilleras y toreros, y a estos, la música rock les trae al pairo.

En el Reino Unido esto ya es harina de otro costal, y el género de la crítica musical, a pesar de estar siempre cuestionado, es mucho mayor, tiene más experiencia… y acostumbra a morder con dientes de acero.

Aun así, entre el análisis riguroso y la boutade digna del Houellebecq más desaforado la línea puede llegar a ser muy tenue. Y si el comentarista tiene ganas de hacerse notar, la línea acostumbra a quedar muy atrás (o muy adentro, quién sabe).

Claro que, tanto en las Islas como en los States, también pululan los músicos bocazas, de esos que aprovechan las ruedas de prensa para poner el ventilador a toda potencia frente a una pila de estiércol y, de paso, hacerse publicidad gratis (y siento si os ha venido a la cabeza a los Gallagher; es que, a veces, pienso muy fuerte…).

Así que en The Guardian han publicado un artículo sobre los discos más importantes de la historia del rock… sobrevalorados, según la visión de unos cuantos iluminados del panorama rock.

Podría hacer mi análisis, pero me temo que sería sesgado… Así que voy a ir de listillo: mis apuestas son:

Medalla de bronce: Billy Childish, por confundir rock con ruido y ritmo acelerado. El Sgt. Pepper’s ha demostrado su influencia en miles de artistas a lo largo de las décadas, desde los Rolling Stones y su Their Satanic Majesties Request hasta los mismísimos Franz Ferdinand.

Medalla de plata: Tjinder Singh, por su superficialidad a la hora de escuchar las letras del Dark Side of the Moon.

Medalla de oro: Green Gartside. Si Funeral es plano, yo soy un rodaballo. Cantar a la muerte desde la esperanza, la alegría, el alivio, la rabia, el dolor, la negación; usar las cuerdas en una obra de rock contemporáneo no tan sólo sin que chirríe, sino integrándolos como un instrumento más en esto del rock; cambios de tempo y de compás a tenor del sentimiento, y no como acumulación de recursos; arisco pero compacto; si todo esto es plano y previsible, que me diga a qué academia de música fue que no mandaré a mis niños.

Por otra parte, no puedo más que darle la razón a Wayne Coyne (la capacidad musical de Nirvana siempre fue, digamos, limitadita); los Beach Boys siempre me parecieron monótonos, y el sonido de The Strokes creo que caducará pasado mañana, con lo que no debería estar en la lista de discos más influyentes.

Así que, ya veis, nunca llueve a gusto de todos. ¿Qué opináis?