Declaraciones de un herido en la manifestación del #29M en Barcelona

Este tipo de información lo acostumbro reenviar mediante retuíts pero, en el caso en que ya hayáis leído la entrada anterior sobre mi experiencia en la manifestación de la huelga general, para no haceros releerla hasta alcanzar la actualización, al final de la narración, la cuelgo en esta nueva entrada. Quien no haya leído la entrada anterior ya se lo encontrará.

Antonio (¡gracias!) me ha pasado este enlace de meneame.net que conduce al vídeo que incluyo aquí abajo. Este joven fue al que Leire atendió, acurrucado en un portal de Gran Via de les Corts Catalanes, mientras unos cuántos hacíamos de escudo ante la presencia de los antidisturbios, quines mandaron a paseo a Antonio cuando les pidió que llamasen a una ambulancia (y suerte que tuvo de que no lo agrediesen al pedirlo).

Dos costillas rotas y perforación de pulmon. Felip Puig, #etfelicitofill

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Reflexiones apresuradas sobre el #19F

Las impresiones que me ha dado la manifestación convocada para hoy, domingo, 19 de febrero, (recalco: impresiones; las reflexiones, para más adelante):

  • La genta está muy desmotivada. Ni cánticos, ni indignación a lo #15M; frustración, mucha. Y desgana. No vamos muy convencidos de poder cambiar nada, no;
  • La asistencia: empezamos con el baile de números en un factor de 200%, nada menos. Cómo se nota la mano de CiU tras los números de la Guardia Urbana en Barcelona. Aun así, ni de lejos se ha alcanzado la cifra ni del No a la Guerra, ni la del rechazo a la sentencia del Estatut ni la del #15M;
  • Salvando la del #15M, las otras dos eran más emotivas. La del No a la Guerra rezumaba humanismo, compasión y justicia. La de la sentencia del Estatut, que fue un clamor por la independencia, demuestra que la gente sale convencida cuando le tocan los símbolos (metafóricamente hablando): la lengua, la pertenencia a un pueblo, a un grupo, una bandera. No hubo un momento de silencio; fue más participativa aún que la del #15M, más dinámica, hubo más implicación. No es una crítica a esa manifestación; es una constatación de cuál es el orden de prioridades de la gente. Porque, no nos engañemos, no es propiedad exclusiva del nacionalismo catalán: véase la celebración del mundial de fútbol (sí, aquí sí ha habido mala leche).
  • Organización: sin disculpar a los sindicatos, está claro que la difamación funciona, y no movilizan lo que fueron capaces de movilizar en el pasado. Y aquí vienen muy al caso el poema de Martin Niemöller.

Conclusión: con manifestaciones así no vamos a llegar a ninguna parte. Y no quiero decir que no se tengan que convocar; al contrario: se tienen que convocar, y se tiene que ir. Nos van a dejar los derechos bajo mínimos; de hecho, van a pasar a ser privilegios, más que derechos. Pero si la respuesta va a ser el típico menosprecio de las clases políticas (y de eso el Partido Popular lleva cuerpos de ventaja sobre sus seguidores), el reírse cuando nos quejamos y mearnos en la boca cuando nos movilizamos, entonces sólo queda clara una cosa:

Las manifestaciones no son suficientes. Y vamos a tener que luchar de verdad, que no tengan opción de reírse de nosotros. Nuestro futuro va en ello.

P.D.: Por cierto, un parecido razonable que he creído ver estos días…