León Benavente, sala Apolo, 16 abril 2017

Si me hubiese metido en el meollo, en to’l cohollo, que diría mi madre, seguramente no pondría reparos porque me habría limitado a sobrevivir en el tsunami de coros, saltos y sudor que se veía desde el lateral.

Pero el lateral permite una visión un poco más externa. Y, bueno, no es que me diesen miedo, como le pasó a Jordi Bianciotto, pero sí que semejante apisodanora, puesta desde el segundo uno, me sacó del concierto, un poco en plan “What the fuck?“. En cualquier otra crónica se estarán usando las expresiones típicas sobre músculo, garra, la carne en el asador, salir a ganar y tal, pero qué queréis que os diga, yo los recordaba rockeros, sí; contundentes, también, pero sin lugar a dudas más sutiles de lo que vi ayer. Ni que sea un poco.

Sí, seguramente, de haber suat la cansalada en el cohollo de la Apolo ni me habría dado cuenta.

Por otra parte, León Benavente no posan, no se los ve impostados. No parece un supergrupo, pero a lo de ayer le eché en falta un punto de espontaneidad y un poco menos de testosterona en el show. Para mí, los mejores momentos fueron el cierre del concierto antes del bis, “Habitación 615”, y la versión de “Han caído los dos”, en la que, cuando el cabezón de delante me tapaba a Abraham Boba, juraba y perjuraba que a quien oía era a Santiago Auserón.

Quitando todo eso, sí, lo de ayer fue un conciertazo. Músculo, garra, carne en el asador, etc., banda entregada, sin cuartel, sin prisioneros, y sonrisas, muchas sonrisas en las bocas de Abraham, Eduardo (sobre todo Eduardo), César y Luis. Un concierto efectivo al 200 %, preñado de rabia, de soflamas (¡tan necesarias!) y a destajo. Pocos parlamentos, muy breves, y una hora y media a todo trapo. Y bueno, sí, vale, soflamas, pero excelentemente urdidas (sí, esas cosas que parece que no pero que ayudan mogollón: cuadrar métricas, rimas y armonías. Que no muchos consiguen.)

No salí sudando (quizá otro día) ni aquello que digas emocionado, pero sí muy contento de haberlos visto de nuevo. Para quien esté dudando, sí, un concierto de León Benavente no sólo es recomendable sino sano y muy necesario. Ojalá tuviésemos más grupos así.

(Anda, mira, buscando una foto para ilustrar la entrada, me encuentro con una grabación de “Han caído los dos” en YouTube. ¡Gracias, José Luis!)

 

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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