Los Planetas, la música y su significado

Escribe Víctor Lenore que, años ha, Nando Cruz comentaba en un documental que Los Planetas era “el mejor grupo posible para crecer entre los dieciséis y veintiséis años”. Ahora parece que se lamenta de la definición, pero eso no quita que Lenore la use de manera ufana como introducción para el artículo-zurriagazo que les endiña a los granaínos.

Pero mira, como con muchas otras cosas, llegué a Los Planetas bastante tarde. Cuestión de biorritmos, jeje. Mi primer recuerdo fue ver el vídeo  “¿Qué puedo hacer?” en, agarraos, ¡Los 40!; más tarde me compré el recopilatorio Música para una orquesta química simplemente porque el CD atrajo mi atención, y de vez en cuando oía a mis amigos más puestos en el tema musical alabar a un grupo que para mí era bastante críptico (dicción de J aparte). Pero hasta que no los vi en directo no me rendí a su magnetismo, y de eso hace… apenas cinco años. Aun así, parece que, a pesar de la fama, siguien con la misma tendencia en los directos: una de cal y una de arena. El concierto totémico del Primavera en el que tocaron Una semana en el motor de un autobús, con un J desganado que no se sacó las manos de los bolsillos casi ni para fumar, fue de vergüencita ajena; mientras que en un espacio tan desangelado y antimusical como el Sant Jordi Club (en el último Primavera Ídem que hicieron antes de que el festival de invierno se fuese al garate) se cascaron una flipada psicodélica que aún resuena en la quinta dimensión.

Como digo, llegué tarde a Los Planetas, y quizá para muchos de vosotros sus canciones ya no signifiquen lo mismo que cuando teníais veintitantos años. Ya veis, para mí aún siguen siendo vigentes, cosa que a veces puede parecer buena y otras veces jodida; que no es lo mismo vivir y revivir en las “Alegrías del incendio” que en “Reunión en la cumbre” o “Pesadilla en el parque de atracciones”. Pero es curioso (¿qué digo?, mágico; aunque te toque la canción jodida) cómo haces tuya una letra, una vivencia —metaforizada— de un artista con el que, como mucho, alguna vez te cruzas en un bar o una biblioteca o le compras un disco y le pides una firma y mantienes una charla distendida y normalmente intrascendente. Y, sin embargo, concentra una parte de su vida en una canción que se descomprime y se instala en tu cabeza y cobra vida propia. Una conexión en el plano de las metáforas, pero tan real, tan completa, porque oye, en esto de las vivencias y los sentimientos, sí, hay una amplia gama y cada persona es un mundo, pero una vida te da para pasar por muchos de ellos. Siempre hay por lo menos una canción para cada uno.

En fin, que todo esto venía a cuento porque estaba tirado en el sofá, con el cuerpo a medio gas, recordando algunas canciones de Los Planetas, gracias a una chorrada muy divertida de la página Love Will Tear Us Aznar Again, y tocado también por la nostalgia mirando capítulos de Friends (me quito el sombrero una y mil veces ante el trabajo de creación de personajes los guionistas), y he pensado que este es tan buen momento como cualquier otro de crear una lista y rememorar todas esas canciones que más me han marcado. Canciones que tienen asociadas un momento, una vivencia, una sensación, un viaje, un cambio, incluso una persona; canciones que, gracias a esa capacidad hemoglobínica de atrapar y fijar situaciones, circulan por las arterias de la memoria y alimentan el gran repositorio de la memoria, que te los suelta cuando menos te lo esperan, o se activan cuando suenan por la radio, y, hey, hasta puedan servir de punto de partida para muchas otras historias.

Así que aquí, en esta lista, no deja de haber un pedazo importante de mi vida. ¿Que qué significan? ¡Ah, no, no! Eso sería ser injusto con ellas; sería simplificarlas de estado con una vivencia concreta, y no es justo que el resto de posibilidades colapse como gatos de Schrödinger con sordera. Respetemos su magia. Que signifiquen lo que sea para cada uno de vosotros.

Anuncios

Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s