Vostè ja ho entendrà, de Claude Magris

Ilusión por entrar, por primera vez, al Tantarantana, sala de teatro “de cercanía” al lado de casa. Tras dos experiencias (un Chéjov inmejorable y un Albee bastante mejorable) en la sala Atrium, qué mejor que estrenar la sala del carrer de les Flors con un texto de Claudio Magris.

Vostè ja ho entendrà es una reinterpretación del mito de Orfeo desde el punto de vista de una Eurídice condenada ya para siempre. La escenografía no puede ser más sobria: Carme Sansa encarnando a una Eurídice, que pasa de ser la ninfa del mito a musa de quien trajo las artes al mundo, dos focos y su voz. Sólo su voz. De lado, mirando al presidente de la Casa de Reposo desde una posición de subordinación (suponemos que se trata de Hades), quieta, Sansa y el director, Xavier Albertí, cargan todo el peso en la voz, en la declamación y la entonación de la actriz. Aviso desde ya: una hora en penumbra es muy exigente, cuando el texto en sí ya es suficientemente denso como para hacerlo austero.

Pero si por algo destaca el texto de Magris es por su exuberancia. Desde la contemporización del espacio y del tiempo (la Casa de Reposo bien podría parecer un hospital, un asilo o un manicomio; Orfeo usa pluma, máquina de escribir y ordenador) hasta el espacio mítico-fantástico con que, de forma consistente, el espacio se transforma en algo elástico (pasillos y plantas infinitos que desembocan en prados, montañas y ríos), así como el tiempo, a medida que los recuerdos toman el mando de la narración.

En el trasfondo, tras la trágica historia de la separación (por una enfermedad que bien podría ser una mordedura de serpiente) de los dos amantes se encuentra una cruda disección del amor: un recorrido que lleva desde la adoración del amante a desengranar los entresijos contradictorios, incomprensibles e incluso malsanos de quien se entrega al amor. La obra contiene pasajes arrebatadores, como cuando describe la fusión carnal que deviene una experiencia purificadora, o cuando describe el arrebato amoroso como un “sentimiento irrecuperable”, como si el amor no pudiese asirse jamás.

El dolor deviene otro de los pivotes sobre los que rota el amor: el sacrificio por el otro, a veces por las razones más peregrinas; la ilusión del amor; la desorientación y la pérdida.

Al acudir a uno de esos mitos fundacionales tan ricos, Magris se cuela por la trastienda para dejar una serie de reflexiones que seguirán aferradas a la memoria durante semanas, y que darán para charlar, investigar, leer a Magris (esto es obligatorio) e incluso para reflotar blogs que están un pelín abandonados.

Cabe destacar, entre otras cosas, la riqueza del texto, del cual tan sólo he indicado unos pocos detalles: quedan muchos más en el tintero; la habilidad para incorporar reflexiones de carácter ético de forma tan bella; y la entereza y sobriedad de Carme Sansa, a la que hay que aplaudir cálidamente, y más si ha tenido que aguantar la interrupción de un móvil desconsiderado (bueno, el móvil, inoportuno; desconsiderados los que aún se ponen a discutir quién los habrá llamado) en uno de los momentos álgidos.

Recomendable. Pero tomad café antes.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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