Sinceridad #1: Fran Healy, sala BeCool, 18 de febrero del 2011

Al poco tiempo de salir juntos, Nuria me preguntó qué criterio seguía a la hora de valorar a una banda o un solista, tema recurrente (ayer, hoy y siempre, como el lector podrá comprobar) en muchas de mis conversaciones. Tras meditarlo apenas un momento, le contesté: “la sinceridad”. Evidentemente, la siguiente pregunta surge casi de inmediato: “¿Y qué entiendes tú por un ‘artista sincero’?”

En valientes fregados me meto a veces. Sin embargo…

Sin embargo, al cabo de los años, Nuria me reconoció que acababa aplicando el mismo criterio. ¿Quiere eso decir que nos gustan los mismos artistas? Bueno… más de lo que creéis, pero ni mucho menos todos los que me gustan, aunque cabe considerar otras variables a la hora de “gustarnos” artistas, como el tono (épico, romántico, pesimista), la accesibilidad melódica, la armonía, la pose (indisociable al márketing)… Como ejemplo, por muy sinceros que yo considere a Radiohead, ella los considera sinceramente oscuros y pesimistas, y ni loca se dejaría arrastrar a un concierto suyo. En otros casos, ni ella ni yo entendemos los gustos del otro. Sobre todo los míos, para qué lo vamos a negar.

Así, pues, se diría que el criterio de la sinceridad tiene pinta de ser subjetivo.

Algo que Fran Healy desmiente cada vez que se asoma por un escenario.

Bueno, claro, en un escenario tenemos al artista “desnudo”: no hay Auto-Tunes que lo proteja, aunque el espectáculo puede suplir casi cualquier carencia; a veces incluso la falta de talento (¿Madonna, anyone?). Debo añadir, por eso, que no es en absoluto censurable (el espectáculo, digo, no la falta de talento) si es justo eso, y no otra cosa, lo que se ofrece. Y lo que se disfruta, que no es poco. Pero uno es así de rarito y no le apetece ir a un concierto sólo para distraerse, sino sobre todo para emocionarse, independientemente de las emociones evocadas.

Volviendo a la tesis principal, y casi sin temor a equivocarme, que el escenario es el paso obligado para demostrar esa sinceridad.

O, al menos, así lo creía, y sin embargo…

Dejadme hacer un paréntesis para comentar el concierto de Fran Healy.

Él lo dejó claro ya desde el principio: “Tenía ganas de tocar estas canciones tal como las escribí, sentado en la cama de un hotel o en la de mi habitación: solo, con una guitarra acústica y mi voz”. A priori suena incluso aburrido (un tío solo, una guitarra acústica, ¿cómo va a molar “Sing” sin el banjo?), pero el de Glasgow, con tan sólo un disco en solitario (y con la mochila abarrotada de canciones de Travis, para mayor delicia de los asistentes) amenizó el concierto con la se diría típica verborrea celta, salpicando el repertorio de anécdotas musicales y, las más de las veces, personales. Ya se ha mencionado en otras páginas la anécdota sobre el plagio del “Wonderwall” y su posterior encuentro entre bambalinas con Noel Gallagher (quien lo felicitó por su disco, por otra parte; es mucho más educado que el tontolaba de su hermano), o cuando le contó a su madre por teléfono que Paul McCartney colaboraba con el bajo en un corte de su Wreckorder, pero sacó tantas anécdotas…: cómo “Sing” se la dedica a su mujer, que es incapaz de atinar con una sola nota; cómo “Writing to Reach You” la compuso cuando su novia lo echó de casa y lo dejó tirado en el peor invierno de Glasgow de las últimas décadas; cómo su hijo aprendió que su padre, en realidad, trabaja con la guitarra, y se ha convertido en uno de sus fans más críticos… Pero también la demoledora historia detrás de una canción como “Rocking Chair”, que me tuvo KO durante unos minutos.

Fran se metió con suma facilidad al público en el bolsillo, anécdota tras anécdota, historia tras historia, un tío cercano y entrañable… Alto, ¿no sería esa una pose?, os podréis preguntar.

Ahora dejadme que salte al final del concierto y retome el tema central del post. Y con un ejemplo diametralmente opuesto. Otro celta charlatán. Otra banda con la que he disfrutado mucho. U2. (“Sí, son unos músicos extraordinarios que tienen otra forma de componer. Se juntan, piensan mucho, improvisan, improvisan mucho mucho mucho. The Edge es un instrumentista bestial. Graban y graban y graban. Y después se van y dejan a Brian Eno y a Jacknife Lee pegando un trozo aquí y allá hasta que les sale una canción. Yo compongo con la guitarra, lápiz y papel.” Healy dixit.) Ya sabéis de otros posts lo mucho que disfruté con los conciertos de los irlandeses. El que más, por eso, el de 1992 en el Palau Sant Jordi, en el ZooTV Tour. Y aun con toda la pegada de la banda, con el desgañitarse de Bono (que así ha ido jodiéndose la voz hasta quedarse sin llegar a los registros que antes ponían la piel de gallina), hay algo ahí… Sí, la comunión de 90.000 espectadores es una sensación abrumadora y que, en ocasiones, paga con creces el precio de la entrada, pero aun así existe ese algo, una especie de barrera invisible de la que te percatas cuando has vivido un concierto del que sales satisfecho, en el que has contactado con el artista sin intermediarios y sin barreras. Porque en la BeCool éramos 150 personas, un cantante, una guitarra acústica y apenas dos focos. Y muchas risas. Y peticiones de canciones. Y al final todos coreamos, y sonreímos, y nos quedamos allí aun después de que Fran afirmase que los bises los incluía en la actuación y que no volvía a salir (tal como dijo y cumplió en Madrid). Y seguimos allí hasta que asomó la cabeza por el camerino, sorprendido, y accedió a cantar dos canciones más que se convirtieron en seis. Y se quedó allí charlando y firmando discos y entradas. Y salimos sonriendo, con una sonrisa indeleble, con el corazón gozoso, y miras a los demás y ves la misma sonrisa y lo primero que dices es: “¡Qué tío más sincero!”. Porque las canciones te han calado hondo.

Casi todos los demas tienden algo en su alrededor que frena sus canciones y no llegan tan hondo. ¿Pose, miedo, falta de espontaneidad, exceso visceral? Dependerá de cada uno.

El problema es que, después de tantos conciertos, disfrutas tanto con un show tan humilde que acabas pensando en tonterías como “¿Qué hace que Fran Healy sea tan sincero, y que su concierto me haya parecido el mejor de mi vida aun tras haber visto el ZooTV Tour, y a Bruce Springsteen, y a LCD Soundsystem, y a…?”, y perdiendo el tiempo intentando explicarlo en un blog (al que, por otra parte, no le dedico el tiempo que se merecería).

¿Os parece el tema una tontería?

Pues ese va a ser el tema central de otra cosa que tengo en mente. Así que estáis avisados.

P.D.: Si supiese, ah, si supiésemos qué es eso que adno buscando, estaríamos aquí todos locos ganándonos la vida escribiendo, cantando, pintando o esculpiendo. Aunque alguien debería trabajar para pagárnoslo 😉

P.D.2: Se me olvidaba. Este tío hace buena incluso el hit de Britney Spears “Hit Me Baby One More Time”.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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