Cazafantasmas, de Paul Feig

Tanto tiempo sin ir al cine y, en apenas dos semanas, tengo para resucitar el blog.

Pues eso, el jueves fui a ver el reboot de Cazafantasmas. Pequeño paréntesis: Si no hacéis caso de las críticas (que se ceban mucho más con esta película que no con otras infinitamente peores de la cartelera) y vais a verla, por favor, haceos un favor e ir a verla en versión original. Paréntesis dentro del paréntesis: Igual que Café Society, por cierto, en la que el doblaje joanperiano de Jessie Eisenberg rechina por la desincronización con la actuación. En Cazafantasmas, Leslie Jones se come a todos los demás, y su voz es parte fun-da-men-tal de la definición del personaje. A mí me dejó embobado. Lo mejor de la peli, con diferencia.

Pero cerremos los paréntesis y no nos liemos.

Resumiendo: ¿la peli es buena? Pues la verdad es que no. Buena, lo que se dice buena, no ¿Es mala? Hombre, yo no diría eso, porque, la verdad, después os tragáis cada bodrio pero con patatas, ¿eh? ¿Entonces? A ver, se trata de una comedia sin pretensiones (más allá de la taquilla y la nostalgia) y, como tal, cumple su objetivo con eficacia. ¿Te ríes? Pues sí, bastante. Algunos chistes son un poco mew pero con otros te partes el ojete. ¿Guiños? Todos los que quieras y más. ¿Mensaje? Bueno, tiene unas pocas cargas de profundidad que, para tratarse de una peli comercial y sin pretensiones, no está pero que nada mal. Todo un plus, y desde aquí mi admiración. ¿Tiene problemas? Aun así, sí, tiene unos cuantos. Los que me molestaron personalmente fueron:

  1. Un guión… ¿insatisfactorio?, ¿poco compensado?, ¿poco trabajado?, ¿con agujeros? Y aquí no hablo sólo de Cazafantasmas, sino de una tendencia. Tuve la misma sensación incómoda con Star Trek: Más alláStar Wars VII y con casi todos los estrenos en plan blockbuster que he visto últimamente. En el caso de Cazafantasmas, esta sensación me la dio, al principio, la presentación de los personajes, que es como tirando a ramplona, cual peli amateur, y que la historia avance a trompicones sin una dirección muy clara;
  2. Deus ex machina: a saco. A medida que se va aumentando la amenaza sobrenatural y las protas se encuentran con una situación más complicada, ¡zas!, nuevo cachivache en ristre. Tampoco ayuda que los fantasmas sean más torpes que una escuadrilla zombi o no se decidan a actuar. Y, bueno, la resolución final no es que sea un deus, sino todo un Olimpo ex machina; ni Tamariz se saca las cartas de forma tan descarada;
  3. Montaje: pillé un cambio de escena sin sentido alguno. Y no soy de darme cuenta de esas cosas, así que quien sea muy tiquismiquis con la coherencia interna va a salir de la sala con los pelos disparaos del susto;
  4. Ritmo: relacionado con el primer punto. El guión es la primera víctima cuando empiezas a acumular clímax hacia el final (o haces del final todo un clímax de acción) o interrumpes la narración necesitas calzar el punto de inflexión para el siguiente acto (acto que no sabes cómo enlazar y que acaba en el suelo de la sala de montaje). Así que me sobró alguna que otra escena de relleno, y la escena de acción final se me antojó demasiado larga.

Pero, como os decía antes, la peli tiene sus virtudes, y no son pocas por mucho que hayan pasado desapercibidas a causa de la estúpida polémica montada por mendrugos tardoadolescentes. Polémica que no tiene que eclipsar el hecho de que la película la protagonizan cuatro cómicas de solvencia más que probada cuyo trabajo va desde la efectividad (y que un cómico sea efectivo es difícil; el humor es muy difícil y lo deberíamos de saber) hasta, señoras y señores, insisto: Leslie. No tan sólo es la más divertida de todo el reparto y quien mejor actúa, sino que es quien, además, cohesiona a todas las demás. Quizá sea por química, o quizá porque era el elemento que le a los guionistas para arrancar la historia. Por otro lado, usar a Thor, digo Chris Hemsworth como sátira del machismo inherente en comedias y pelis de acción por su papel de secretario buenorro y con menos luces que un tratado de homeopatía cuántica quizá sea el mejor acierto de la peli.

La peli también tiene gags memorables. Algunos más finos y otros más bruticos. Mi favorito, en voz de Leslie: “I dunno if this is a racist thing, or a ladies thing…” Y guiños a tutiplén. No podía faltar Bill Murray, claro. Ni la sintonía que todos conocemos. Ni el Cadillac. Ni Slimer. Ni Ozzy Osbourne.

En resumen: no es una obra maestra, pero, como dicen, la original tampoco era buena. Aunque quizá el guión de aquella no pecaba de tanta espectacularidad visual y el guión estaba más trabajado. Quizá alguno diga que esta afirmación es fruto de la nostalgia, pero recordad cuántas películas de hace treinta años quedan en la memoria (bueno, las que han pasado el cedazo del tiempo, por algún motivo u otro; el resto las hemos olvidado) y cuántas recordamos del año pasado. Y es que parece ser que hoy en día hay muy pocos productos que sepan conjugar la comercialidad con una historia que sea satisfactoria.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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