Un tramvia anomenat Desig, de Tenesse Williams, dir. Oriol Tarrasón

Con lo influyente que ha sido y es Tenesse Williams en la literatura y el arte estadounidenses… y aún no había visto nada de él. No, chicas y chicos, no he visto (aún) las adaptaciones cinematográficas Un tranvía llamado Deseo ni La gata sobre el tejado de zinc, lo que añade un plus al impacto recibido por ver el Tranvía por primera vez.

Añade un plus, pero la brutalidad inherente del texto se mantiene intacta. Pocas veces, muy, muy pocas, me he encontrado con una obra con tantas implicaciones, tan certera en su disección de las pasiones humanas y, sobre todo, tan fluida.

Sin espoilear, aquí va un breve resumen (total, todos ya conocéis la peli de Marlon Brando): Blanche Dubois aparece inesperadamente en casa de su hermana Stela con la excusa de una breve visita que se convierte en una larga estancia. Las Dubois pertenecen a una familia de rancio abolengo que ha acabado en la ruina. Blanche huye de un pasado no muy claro, y Stela vive en los arrabales de una ciudad con un hombre rudo, Stanley Kowalsky, que parece salido directamente de la época cromañón. Blanche no es sincera, desprecia al marido de Stela, y este, básico y más bruto que un arado, no se corta a la hora de ejercer su violencia de macho alfa. El cuadro lo completa el mejor amigo de Stan, Mitchell, un hombre solitario y en principio bonachón que cae en un abrir y cerrar de ojos a la seducción de Blanche.

El personaje torturado de Blanche y la brutalidad primitiva de Stan son dos de los polos entre los que gira la obra, en la que poco a poco se va desgranando la mísera vida interior de la mujer mientras sus acciones van erosionando la imagen pública de Stela y, sobre todo, Mitch, revelando las pulsiones egoístas que todos albergamos.

Me pasé buena parte de la obra esperando que se acabase ya, porque preveía que al final iba a desencadenarse el rosario de la Aurora y sentía miedo. Sí, el final es de traca. Por. R’hllor. Bendito. La sensación de violencia inherente estaba siempre presente en escena, una violencia que procede de nuestra parte más animal y que se traduce en pasiones, egoísmo, vacío y mucho, mucho anhelo. Brrr. Es que aún me recorren escalofríos mientras escribo estas líneas.

Y todo ambientado en el barrio de al lado, con personajes cotidianos y con una prosa clara y fluida. Una adaptación de cinco estrellas y media. Quizá al principio hay alguna transición brusca (Stan pasa rápidamente de chulearle a Blanche a meterle una hostia que cuadra con su personalidad, pero que unas cuantas líneas de diálogo o una escena más que incidiese en el personaje se habría agradecido), pero el manejo de los símbolos en el escenario es soberbia, igual que la actuación, con mención especial a los personajes de Blanche y Mitchell, interpretados por Annabel Castan y Pepo Blasco.

Un tranvia anomenat Desig estará en la sala Muntaner hasta finales de febrero. Y, si a alguien le interesa, me dieron un flyer con un 50 % de descuento. Si alguien se anima, que me lo pida 🙂

 

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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