Primavera tiene nombre de mujer. #PS2015 (I)

Cada año me retraso más. Aunque ya no tenga mucho interés, escribir estas crónicas es un buen ejercicio memorístico, ocho meses más tarde, tanto para recordar los buenos (y los no tan buenos, y las anécdotas…) momentos como para  fijar los nombres de los artistas más interesantes de la pasada edición. Y ya que ayer anunciaron el cartel de la edición del 2016 (¡ñam!), quizá sea el momento de desempolvar las telarañas de la memoria. Así que, sin más dilación (claro, va a ser por un día más…), vamos a por ello.

Miércoles, 27 de mayo

Salgo del club de lectura de cómic de la biblioteca Sagrada Família y no puedo resistirme a cenar y tomar una cerveza con los compis. Así que paso de Albert Hammond, Jr. y de OMD en el Fòrum y voy a la sala Apolo, para ver a los más interesantes Viet Cong. Sí, son interesantes: un sonido recio, envolvente, sin fisuras; un grupo con actitud en las tablas, savoir faire, un discurso… bueno, que no está mal, pero con un registro bastante corto. A medio concierto ya estábamos aburridos, hablando de la vida en Londres, yendo a la barra a por cervezas… Qué largo se me hizo. Aunque no tanto como The Juan Maclean. Está visto que la electrónica, a excepción de exquisiteces como LCD Soundsystem, no es lo mío, por mucho theremín que se le ponga a un dance más bien soso y por mucho que Nancy Whang intente imprimir un tono sugerente a la voz. Aparte de que las tripas me jugaron una mala pasada y tuve que abrirme antes de lo que quería.

Jueves, 28 de mayo

Comemos en el Poblenou, hacemos un café, decidimos que mejor un gintónic, que para algo es primer día del Primavera en el Fòrum, se nos hace tarde, llegamos justo antes de que abran el acceso, salimos corriendo a la taquilla para las entradas al escenario secreto… y las entradas para Battles se nos escapan delante de las narices. Ni cinco minutos. Ni un suspiro. Cabreo supino… pero, oye, ¿me das una entrada para los Sierra Leone Refugee All Stars? Para esos no hubo problemas. Otro día hablamos de prejuicios musicales.

Vamos caminando junto al mar y recalamos en el escenario H&M. Son las cinco de la tarde, se está de coña a esa hora y nos lo pasamos de puta madre con los brasileños Camarones Orquestra Guitarrística. Rock con toques punk y surf, instrumental, rítmico a morir, y la sonrisa de la bajista que no se borró en ningún momento. Creo que el concierto más visceral del festival. Decir que fue divertido es quedarse corto.

Lo de Sierra Leone Refugee All Stars fue un poco decepcionante. Bien cuando acudían a las raíces más negras del blues, pero soporífero cuando derivaban al reggae. Y alternaron una canción de cada. Encomiable, de todas formas, el ímpetu de una banda que deben de ser coetáneos de los Rolling Stones, si no sus mayores.

Había oído hablar muy bien de Yasmine Hamdan, toda una estrella en Líbano, pero cuando vimos que tanto ella como el guitarra iban un pelín puestos y que el concierto lo estaban haciendo para ellos en vez de para el público decidimos que lo mejor era buscar algo más divertido. Así fui a parar a ver a un viejo amigo del Primavera, Baxter Dury, que, ay, esta vez no estuvo fino. También parecía ligeramente intoxicado (por la voz, parecía más bien que por la cazalla) y el grupo tocaba en piloto automático a falta de un capitán que tomase el timón del concierto. Una lástima, porque su pose de crooner cínico pero romántico hasta las trancas es capaz de animar hasta un muerto.

Tras recuperar fuerzas (y perderme Giant Sand) bajé al Adidas para quedarme hipnotizado con el house tuareg de Mdou Moctar. Esos loops de guitarra dejaban knock out el raciocinio mientras los pies se movían en círculitos pequeños, adelante, atrás, adelante, atrás, vocóder, vocóder… Como tampoco era lo mío, me fui antes de acabar a ver de The Replacements. Eso sí que era actitud. Estos sí que saben divertirse sobre el escenario y hacer que el público disfrute. Bueno, aunque al acabar esa semana se disolviesen, esta vez definitivamente. Pero mereció la pena ver como quemaban los barcos sobre uno de los escenarios grandes.

Creo recordar que Mineral estuvieron bien, pero… En fin, que después me acerqué a ver Spiritualized. El mismo concierto que en el Summercase del 2007, sin variar ni una nota; y, aun así, ¡qué bonito, qué profundidad de campo, qué armonías! Que un grupo pueda crear una envolvente a tu alrededor en un escenario tan arisco como el ATP es de nota.

Como toda la discografía de The Black Keys está contenida en una o dos canciones de The Replacements y, además, me caen como el culo, me fui a descubrir cosas. Magaly Fields, un dúo garajero tipo The White Stripes, jóvenes, con muchas ganas y buena actitud. Me lo pasé bien con estos.

También me habían hablado maravillas de Sunn O))) y, cuando al cuarto de hora seguía bramando el mismo acorde (perdón, chirrido) en los altavoces, y veía a los monjes esos pasándose una botella de vino, se me hincharon los pendientes reales y me largué a ver a James Blake. Esta vez, desde la distancia y sin estar empaquetado como una sardina en lata, tengo que decir que disfruté muchísimo de la lírica del joven londinense. Melancolía dubstep para madrugadas aún frías.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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