Pallassos i monstres, de Albert Sánchez Piñol

Hacía tiempo que le tenía echado el ojo a este título. Fan del estilo de Sánchez Piñol en La pell fredaPandora al congo (descarnado, preciso), que su primer libro fuese un ensayo antropológico (lo que le da puntos extra de interés) sobre los dictadores del África postcolonial (aún más puntos extra) hacía que fuese sólo cuestión de tiempo que le hincase el diente.

Y me lo he ventilado en apenas dos sentadas. Primer punto a favor: una fluidez muy buena; no tan brillante como en obras posteriores, pero sin duda ágil. No será por falta de ritmo por lo que se le pueda criticar.

Sí que tiene otros aspectos que no me han acabado de convencer. Recordemos que este ensayo presenta las semblanzas de ocho dictadores africanos: Idi Amin Dada, Jean Bedel Bokassa, Hastings Kamuzu Banda, Mobutu Sese Seko, Sékou Touré, Haile Selassie, Macías Ngema y Teodoro Obiang Ngema. Ocho monstruos; ocho dictadores con las manos manchadas de la sangre de sus víctimas, víctimas que se cuentan por decenas, centenares y millares de miles, y eso cuando hay recuentos fiables… que no suele ser así; ocho dirigentes que se perpetuaron en el poder y sumieron a sus respectivos países en procesos degenerativos (corrupción, dilapidación de recursos, saqueo, cesión a terceros, desescolarización, militarización) mientras el resto de potencias (tanto Occidente como el antiguo Bloque del Este, y en el caso de Guinea Ecuatorial, tanto la dictadura franquista como la “democracia” hasta el día de hoy) los mantenía en el poder con, como mucho, una regañina de vez en cuando.

<em>Pallassos i monstres</em> los presenta en su más absoluta ridiculez. Como dice Sánchez Piñol en la presentación:

Eren mediocres, però també eren monstres. I, en el monstre, l’extravagància és inseparable de l’espant. (…) Mai, enlloc, les galeries dels pallassos cruels i dels dèspotes risibles s’han fusionat amb tanta brutalitat.

A continuación hace un elogio del humor: al fin y al cabo, la ironía es el arma que nos es dada para combatir el abuso de poder. Cuando ni este se nos permite, es que estamos muy jodidos.

Pero aislando la figura del dictador de las atrocidades, la verdad es que toda y cada una de las biografías se mueven entre lo ridículo, lo grotesco y lo inverosímil. Zoquetes, egocéntricos, perturbados, megalómanos… Nadie se creería que hubiesen podido alcanzar la jefatura de un estado, ya sea democráticamente o mediante un golpe de estado (en casi todos los casos), y menos aún haberse mantenido en el poder ¿diez, veinte, treinta años?

Sin embargo, si miramos en nuestro pasado reciente, vemos que tampoco fue tan diferente. Y el presente y el futuro más próximo no se aleja tampoco demasiado, a tenor de algunas leyes claramente contrarias a lo democrático.

El estupor al leer estas biografías se acentúa, a pesar de que no nos extrañará, al saber que fueron más que consentidas. La esperanza en la humanidad baja muchos enteros al asumir esta realidad.

Volviendo al uso del humor, la ironía no es sinónimo de falta de seriedad, aunque habría funcionado mejor en Pallassos i monstres de no ser tan basta. En vez de incisiva, la ironía a veces es de trazo grueso, de contertulio de bar con aliento a carajillo, y su efecto es como embotar con espuma el filo del escalpelo. Por otra parte, algunas de las biografía resultan casi anecdóticas, y se antojan demasiado suaves para la descripción del monstruo.

Eso sí, en el epílogo llega la carga de profundidad, la reflexión antropológica, la (breve, eso sí) disección de la política colonialista, la imposición de unas estructuras de estado en un continente en el que el concepto de estado no tenía sentido. Era inexistente, igual que el hambre. Epílogo de bofetón tras ocho capítulos de risas nerviosas y congeladas.

Si sois lectores de Sánchez Piñol o tenéis un interés incipiente en la política contemporánea, en las cloacas de dicha política o en la antropología, Pallassos i monstres es una aceptable introducción. Un libro que ya apuntaba maneras pero que queda en segundo plano tras las obras redondas que facturó apenas tres años después.

Anuncios

Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s