One Hit Wonders, Sol Picó Compañía de Danza

Benditas recomendaciones. Tener amigos con criterio no es sólo un tesoro, es tener en el mapa de todos los tesoros de todas las islas del océano con GPS incorporado.

La semana pasada, tras mucha insistencia (bueno, no tanta, que me dejo convencer rápido) me llevaron al espectáculo de danza contemporánea One Hit Wonders, de la Sol Picó Compañía de Danza.Bueno, compañía, compañía… Vale, el azafato que ejercía de enlace en segundo plano de las escenas y los tres voluntarios del público tuvieron papeles relevantes: hilo conductor y contrapeso cómico el primero, y la naturalidad y universalidad de la narración sobre el fracaso los segundos. Pero sin lugar a dudas, Sol Picó se sitúa con gran valentía en el centro de la narración.

Paréntesis: Sí, evidentemente, un espectáculo tan orgánico e integrado es resultado de una compañía perfectamente integrada. Pero la personalidad de Sol es suficientemente magnética como para que la admiración te haga decir “fui a ver a Sol Picó”. Fin de paréntesis.

Esto… ¿Narración? ¿Cómo puede un espectáculo montado con escenas emblemáticas de los espectáculos que forjaron veinte años de compañía? Pues sí, pues One Hit Wonders no es una recopilación al uso, un grandes éxitos que, si echamos mano al paralelismo discográfico, acostumbra reconocer la decadencia creativa, cuando no un bonito (o no, dependiendo del repertorio escogido) epitafio. Sol transgrede el concepto de revisión e incorpora una reflexión descarnada sobre la evolución, la madurez, el éxito y el trabajo poniendo el corazón a pecho descubierto en la punta del bisturí de la disección. Plantea con un valor y una sinceridad brutales una reflexión muy íntima sobre la dureza del trabajo, el miedo al fracaso, a la caída, a la obsolescencia y al eclipse. Sirva como ejemplo una frase que se me quedó grabada cuando la voz en off, en el clímax del espectáculo, le pide que asuma que está acabada y que haga como sus compañeras, que se retire de los escenarios y se dedique a dar clases en una academia. “No, me niego. Aún tengo muchas cosas por enseñar, pero aquí: encima del escenario.”

Así contado parecería como que One Hit Wonders es un espectáculo para maníacodepresivos particularmente masocas, pero no: el humor, el amor a la danza y la personalidad de Sol Picó equilibran y sirven a veces de punto de fuga y complemento a la reflexión.

Y, claro, después están las imágenes: la danza a ciegas entre cactus; la imagen tan icónica de la época actual, tan acelerada y superficial, como es el avión; el baile con botas de nieve; el zapateado con zapatillas de ballet… Pocas veces he comprendido tan bien la comunicación no verbal de la danza contemporánea, una comunicación atávica que muchas veces se me escapa. Aquí no: salí satisfecho, diciendo “lo he entendido todo”. Y, como esa comunicación transciende las palabras, aquí se acaba esta reseña. Quien quiera disfrutarlo, que no lo dude y vaya a verla.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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