¿Ironía o estupidez?

Recibo la siguiente carta de mi entidad bancaria (faltas gramaticales incluidas):

Estimado Sr. Vidal:

Nos ponemos en contacto con usted para comunicarle que como consecuencia de la Ley 10/2010 de 29 de abril, de Prevención de Blanqueo de Capitales y de la financiación del terrorismo, las entidades financieras nos vemos obligadas a conservar en nuestros archivos una copia de la documentación acreditativa de la identidad y actividad profesional o empresarial de nuestros clientes, actualizada y en soporte óptico o digital. El incumplimiento de este requerimiento legal, nos obliga a limitar la operatividad de las cuentas que carezcan de dicho documento.

Pues que estamos en Españistán, animo a los lectores a leer el cómic de Aleix Saló; así esta entrada serviría para algo que merezca la pena.
Españistán

Por este motivo, y con el objetivo de cumplir con la ley anteriormente mencionada, nos dirigimos a usted para solicitarle que nos aporte a la mayor brevedad posible los siguientes documentos:

  • Fotocopia del Nif o pasaporte.
  • Fotocopia de la última nómina si es usted trabajador por cuenta ajena o balances, contratos, certificados u otros similares si lo es por cuenta propia.

Si usted no tiene nacionalidad española [sic en el subrayado]:

  • Fotocopia de su tarjeta de residencia
  • Fotocopia de la última nómina si es usted trabajador por cuenta ajena o balances, contratos, certificados u otros similares si lo es por cuenta propia.

Puede entregar estos documentos personalmente en cualquier punto de la Red Comercial [nombre de la entidad en cuestión], o bien si lo prefiere puede utilizar el sobre respuesta que adjuntamos a esta carta para enviarlos por correo. No es necesario franqueo. [¡Oh, gracias, generosos! Eso me compensará la pérdida de tiempo, sin lugar a dudas, y el precio de las fotocopias o impresiones.]

Recuerde que para resolver cualquier duda o si desea más información bla bla bla…

Pues mira que juraría que mi DNI, el NIF y cualesquiera documentos identificativos lo tienen por muchiplicado tras tantas operaciones: que si cuentas, que si hipotecas, que si patatín y que si patatán. Pero lo que me más me indigna no es el raterío ese de ahorrarse el trabajo de búsqueda en sus ficheros y externalizarlo en sus clientes, ni la pasta gastada en la comunicación, sino el carácter coercitivo de la misiva. Y me la pela si es cosa del Gobierno (este o el anterior) o del banco; no sé en cuál de los dos casos me cabrearía más. Con la mierda de pasta que tengo en el banco, ¿y ya me amenazan con inmovilizarla? ¿Entrenándose para el corralito? Y claro, es a mí (vamos, al común de los curritos) a quien vienen a pedirle documentos identificativos para evitar ¿el blanqueo de qué dinero? ¿Y de la financiación del terrorismo? Claro, claro, justo hoy que iba a hacer una transferencia a al-Qaeda vía banca online indicando en el concepto “Financiación de la compra de un par de obuses para acabar con los cerdos sionistas”.

Que no cuela, señores.

Y supongo que no me cabrearía tanto si no estuviésemos, desde hace tres o cuatro años, día sí y día también con escándalos de corrupción en la cúpula política y financiera de nuestro país, escándalos que mueven cantidades con más ceros que los coeficientes intelectuales reunidos de la plantilla de La Roja. ¿He dicho escándalos? Lo peor de todo es que los casos de corruptelas son ya tan habituales que ya no escandalizan; sólo nos asquean un rato antes de dejarnos derrotar por el ambiente general y seguir trampeando un día, una semana, un mes más con nuestras vidas y nuestras miserias.

No veo el día en que la caldera vaya a estallar. No entiendo cómo aguantamos tanto. Y tantos insultos.

En fin, mientras llega el día, estimada entidad bancaria, estimado Gobierno (este y el anterior, tanto me da): meteos vuestros insultos a la inteligencia por donde no brilla el sol, que es más o menos donde parece que tenéis atascadas vuestras sinapsis. O dicho de otra forma, más clara y directa: iros a la mierda.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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