El régimen del pienso, compañía La Zaranda

Algún día, algún autor conseguirá crear esa obra icónica de estos tiempos que corren. Yo espero ese nuevo 1984 que, quizá, lo escribiese ya Naomi Klein con esa La doctrina del shock, quién sabe, aunque ese ensayo sirva ahora más como decálogo de actuación de empresas y políticos, y no sirva para enderezar las cosas.

¿Nos falta fuerza? ¿Nos hemos deshinchado? ¿No sabemos ya usar el arte, es decir, crear con los pies puestos en el suelo y la mente clara? Quizá esta reflexión venga del hecho que hoy se crea mucho, se difunde mucho, y nos llega poca cosa. O quizá el filtro comunicativo sea excesivo. Quién sabe.

El régimen del pienso
El régimen del pienso

La compañía jerezana La Zaranda presenta El régimen del pienso con la vista puesta en la evidente explotación laboral: en una compañía cárnica, que sufre una epidemia que diezma la piara de la pocilga aun a pesar de que los cerdos tienen comida en abundancia, se despide a un empleado que ha trabajado toda su vida en la empresa. Si bien la identificación entre la cría de cerdos para su sacrificio y la explotación laboral es bastante obvia, no por ello no se le puede sacar jugo. Mucho. Pero El régimen del pienso no va mucho más allá de la identificación obvia. Sí que incide en la desazón, con el protagonista perdido en un mundo que comparte lo mejor de Ionesco, Kafka y Monty Python, pero la mordida se queda corta. Es una obra plástica, sin lugar a dudas, con una plétora de estampas de cortar el aliento; con una puesta en escena austera y tremendamente eficaz, que ensalza esa lírica visual. Pero el ritmo es demasiado moroso, incluso para una obra plástica. Camina como a medio gas, desinflando lo grotesco y dejándolo en una obra insatisfactoria, en cuanto que parece más un esbozo que una obra completa, coja de ritmo, con reiteraciones innecesarias y momentos de incómodo silencio.

¿Amateurismo, falta de concepto claro, o signos de nuestro tiempo hiperinforma(tiza)do? Supongo que, en definitiva, no nos encontrábamos ante un talento deslumbrante; entiéndaseme, no se trata de una mala obra, sino de una obra desaprovechada. Quizá yo también sea demasiado alarmista, pero en estos tiempos de (presunta) pasividad ciudadana, que ni siquiera textos de denuncia lleguen a rascar la superficie me preocupa. Y quien dice textos dice poesía, música o cine. Espero equivocarme.

Anuncios

Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s