Reseña (o así) de “Adelante, Bonaparte”, de Standstill

Como siempre, tarde y mal, doy cancha a una de esas obras que algunos calificarían de grower. Demasiado tarde ha arraigado, y me temo que ya habré perdido la oportunidad de ver el espectáculo “Rooom”, con el que la banda catalana ha girado para presentar su triple (vinilo, claro) Adelante, Bonaparte.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, dicen. Y después de un verano dominado por la amargura de Manel, despertarse con ganas de escuchar on repeat again and again esa magnífica canción de lucha, ruptura y superación que es la que da nombre al disco/obra conceptual ayuda a la hora de encarar un nuevo año académico.

Pero lo dicho hasta el momento no deja de ser circunstancial, una mera anécdota personal con una fecha de inicio: la actuación de Standstill en el Festival Pròxims del pasado 21 de julio. Por el precio de unas cervezas, como decía Anna, se daba la oportunidad de disfrutar de seis de los grupos de la que se viene a conocer como nueva escena emergente catalana (y/o aledaña, cultural, geográficamente… Total, ¡qué importa!, seis buenos grupos al fin y al cabo). ¿Quién iba a rechazar una oferta que no se podía, eso, rechazar?

Y aunque Mishima tiene una base de aficionados muy fiel, y el grupo más conocido/reconocido es Antònia Font, Standstill se marcó, a mi juicio, el más potente, arrollador y convincente de los conciertos de aquella jornada. Sólo había escuchado Adelante, Bonaparte un par de veces y mientras estaba entretenido con otras tareas.

Esa convicción mostrada en el escenario no se debe exclusivamente al talento musical, no. Tenía que haber algo más.

Estos días que suena Adelante, Bonaparte en los auriculares, o ahora, un sábado por la mañana, en momentos en que le puedo dedicar la misma atención que la que me capturaron en el Poble Espanyol en julio, me descubro (insisto, tarde y mal) uno de esos trabajos tan difíciles de encontrar: una obra conceptual redonda, con la dosis justa de ambición: la que se vuelca en la creación y no en aspectos mercadotécnicos, por así decir; y sin escatimar, por eso, en elementos creativos. Verbigracia: la historia en tres actos, uno por vinilo; el montaje en escena, el “Room” que comentaba más arriba; en la composición musical, una sinfonía pop-rock que se toma el espacio necesario para desarrollarse con amplitud, sutileza y expresividad; formar parte (¡ellos mismos!) de la exposición dedicada a Standstill en Genius Loci; y, por encima de todo, el gancho que me ha agarrado bien fuerte (sí, volvemos al aspecto personal), la temática de Adelante, Bonaparte: una historia (que, como indican en su página web, pueden ser muchas historias) circular: un recorrido vital que busca destacar, no caer en el olvido, superarse a sí mismo, romper e ir hacia delante. Para la gente que en ocasiones nos vemos encerrados en una burbuja que nos separa de los demás (sí, el cerebro y sus múltiples neuras) y que nos vemos incapaces de comunicarnos, Adelante, Bonaparte cala con fuerza. Y a los que no os hayáis sentido nunca así…, tranquilos, que ya caeréis, ya.

Dejadme destacar de nuevo el acierto de tratar el tema mítico de la rueda del tiempo en la historia circular de ese personaje que es Bonaparte, una persona (o un personaje) corriente atrapada en la ruleta de la vida. Las resonancias creadas por una letra comedida, la composición y otros elementos conjugados (sonidos de la ciudad, de la infancia, ladridos ocasionales) encuentran su eco en miriadas de historias minúsculas, propias, íntimas, como si de acordes de alguna guitarra en la noche se tratase, de algún alma solitaria desgranando fracasos o bordando sueños de un futuro que no se alcanzará. Pero con un punto de esperanza. Al fin y al cabo, estamos en esa rueda del tiempo, ¿verdad?

No sé si con esto conseguiré que algún lector que no los conozca se acerque a Adelante, Bonaparte. Si no, pues dejo constancia de lo mucho que me está gustando: que pinche el disco varias veces al día sólo está al alcance de pocos.

Y, cuanto menos, pinchad en el vídeo, panda de incrédulos:

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

2 comentarios en “Reseña (o así) de “Adelante, Bonaparte”, de Standstill”

  1. A estos me enganché por culpa de una compi de curro de Cristina, que es fan a ultranza. Ya me gustaban, y los ponía bastante en Spotify, pero… Joer, qué letras. No tengo palabras.

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