Noviembre musical, primera parte

Perezoso que se ha vuelto uno, que ya ni comento los conciertos individualmente. Pero ahora que he encontrado una víctima propiciatoria a la que le cuesta decir que no cuando le propongo ir de conciertos (aunque sí, el precio del de Roger Waters es de traca, por mucho muro que levante y derribe en el Sant Jordi), me parece que el perrear en el blog se va a acabar.

Pero quizá estoy adelantando acontecimientos. A ver, Álex, ¿a qué viene el párrafo anterior? Pues a que en este mes de noviembre coinciden las visitas de varios de mis grupos favoritos, como Arcade Fire, LCD Soundsystem y !!!; nuevas esperanzas (a.k.a. hype que espero demuestren que no lo son) como Vampire Weekend; viejas glorias como Suede; propuestas gratuitas como las de Tenim drets!, y, ante la protesta de Anna, la “víctima propiciatoria”, porque ninguno de los conciertos para los que habíamos comprado entrada se celebraba en el Apolo, acabaremos por redondear el mes en la sala del Paral·lel con Isobel Campbell & Mark Lanegan.

Un noviembre para no olvidar, sin duda.

Hagamos balance, pues, de la primera quincena. El sábado 6 me quité por fin la espina de no haber visto más que unos minutos de la actuación de LCD Soundsystem en la Carpa de la Muerte por Lluvia de Sudor Condensado en el Summercase del 2007: lleno a reventar y rodeado de porros (que, como sabéis, y si no ahora ya lo sabéis, no soporto demasiado bien, casi tanto como el tabaco). Apostados en primera fila, por forofismo de un servidor, nos lamentamos por el pobre discjockey que teloneaba pinchando, que sólo levantaba la vista del Mac para beber agua (y para saludarme confundiendo mis gestos, que intentaban describir las mamellas gigantes de los conciertos de Los Inhumanos de mi adolescencia, con un saludo de fan), y que sólo recibió unos tímidos aplausos al final… que resonaron con más fuerza cuando desapareció entre bambalinas. (También que el telonero se llamase Pffff no era para él el mejor augurio, por mucho que sea DJ residente del Razz.) Y es que, tras la actuación de James Murphy & Co. en el reciente Sónar, se notaba que había ganas de repetir un concierto que se preveía triunfal.  Y así fue. El público se entregó ya de buenas a primeras con “Dance Yrself Clean”, apertura de su último trabajo This Is Happening que, en comparación con los anteriores, sacrifica hits por un concepto global más cercano al groove; menos sudor y más narrativa, lírica y melódica. Pues ni así. A bailar, de eso se trataba. Y de pasárselo bien, cosa a la que el “abuelo” del post punk electrónico se aplicó el primero.

LCD Soundsystem, Razzmatazz, 6 de noviembre del 2010
LCD Soundsystem, Razzmatazz, 6 de noviembre del 2010. "All My Friends", creo recordar. Casi lloré de la emoción. Sí, soy un blando 🙂

Impresiones: James Murphy es un vocalista limitadito, que compensa con una entrega excelente y con el respaldo de una banda que le dota a la electrónica de la mesa de Nancy Whang un palpitar orgánico y contagioso que ya quisieran para sí grupos de pop rock con formación convencional. A destacar, aparte del Murphy dicharachero y generoso, el talento al bajo (y ocasionalmente a la guitarra) de Tyler Pope, ex bajista de !!! y Out Hud, y auténtica argamasa del sonido LCD Soundsystem sobre el escenario. Y canciones de medio tiempo acelerado como “Someone Great” y “All My Friends”, cantada con más pasión que Bono con su “Pride”. Pelos como escarpias, os lo juro.

LCD vence y convence, sin aspavientos, sin estrategias. Kraut-rock sin tapujos, bebiendo de tropocientas mil influencias y con ganas de divertirse. Una apuesta segura. Creo que Anna no salió defraudada del Razzmatazz.

Apenas una semana más tarde, el viernes 12, otro grupo neoyorquino (o californiano, o de Washington… bueno, de casa de la madre y del padre de cada uno) de los de sudar seguro en sus conciertos, los impronunciables !!!, visitaban el Sant Jordi Club. Mal augurio: a la hora marcada para la apertura de puertas había más lateros que asistentes. Y el Sant Jordi Club tiene una capacidad para… ¿5.000 personas? Uyuyuy.

Como teloneros, unos esforzados Chinese Christmas Cards, dos jóvenes barceloneses voluntariosos rodeados de teclados, samplers y una guitarra eléctrica, que se ganaron unos pocos aplausos cálidos del apenas centenar de personas que a las 21.ooh rondábamos por un espacio frío. Como fría, por cerebral, era también la apuesta de Four Tet, aunque Kieran Hebden demuestra tener mucha más mano para la mezcla: electrónica a medio tiempo, con gotas de chill y jazz, hipnótico aunque, tras una hora, se hacía cansado. No es Chemical Brother(s) u Orbital, para entendernos.

22.30h, ni media entrada en la pista cuando aparecieron los !!! sobre el escenario para defender su nuevo largo, Strange Weather, Isn’t It?, un trabajo más orientado al funk y al groove (que se puede escuchar íntegramente en streaming en su MySpace); sigue pidiendo a gritos ponerlo en el estéreo mientras haces el amor pero, en vez de los polvos alocados de Myth Takes, requiere muchísima más ternura. Eso sí, manteniendo intactas las dosis ingentes de lujuria. Obviamente, la falta de accesibilidad con la que contaba la producción del anterior CD es un hándicap a superar en directo; las dos citas con Barcelona en el 2007 fueron 1) multitudinarias; 2) absolutamente agotadoras. El listón estaba muy alto y, bueno, sí, Nic Offer es una bestia escénica; peculiar (esos movimientos semiepilépticos en un cuerpo serrano con barriguita cervercera incluida), pero bestia al fin y al cabo; e incluir a Shannon Funchess en la formación es la mejor decisión que pueden haber tomado: su voz, cálida, rasposa y canalla, es un contrapunto ideal al tono de Offer. Sin embargo, el combo ha perdido a varios componentes (Jerry Fuchs de manera trágica: nunca olvidaré su entrada espectacular, el inicio de la canción “Myth Takes”, en el Summercase 2007; otros, como Tyler Pope, John Pugh o Justin van der Volgen, en busca de otros proyectos) que conjuntaban con mucha más fuerza que la formación actual, y los !!! han perdido en pegada lo que han ganado en groove. ¿Estoy siendo subjetivo? No: bailé, pero no sudé como lo hice en el Summercase, donde perdí más agua que el mar Rojo cuando quitaron el tapón del desagüe. Defendieron la propuesta con dignidad y valor (no fue hasta la quinta canción, si no me desconté, que rescataron “Yadnus” del Myth Takes), pero la falta de aforo creo que enfrió bastante el ambiente; y la pérdida de pegada no mejoró las cosas. Aun así, Nic Offer aprovechó el espacio vacío para deambular entre el público en lo menos cinco ocasiones. Incluso le metieron en el bolsillo la dirección de una mujer que se ofrecía a alojarlo en su casa, y Offer acusó al público de desabrocharle la bragueta cada vez que se acercaba al público de Barcelona.

!!!, Sant Jordi Club, 12 de noviembre del 2010
!!!, Sant Jordi Club, 12 de noviembre del 2010. Móvil sin batería, ergo foto sin flash, ergo foto movida. Lo siento, no se pudo hacer nada más.

Aun así, si tenéis la ocasión, no os los perdáis. Como podéis ver, los !!! son muy, muy divertidos. La anécdota de la noche: en la segunda canción, “Wannagain Wannagain”, Nic Offer bajó la primera de las n ocasiones en que saltó del escenario, justo enfrente nuestro, se acercó a la valla de contención y, sin sospechar de sus intenciones, se lanzó a por la boca de Anna (esta otra Anna) que, gracias a su flexibilidad, evitó el beso con una cobra digna del mejor Jackie Chan. A partir de ese momento, ambas Annas me utilizaron como parapeto. Bueno, el que casi se llevó el beso, cerca del final del concierto, fue Kaoss 🙂

Y como premio merecidísimo tras una noche de baile y diversión:

Una riquísima cerveza de trigo en el corazón del Poble Sec. Sin flash. Hay que volver. Habrá flash.

Y al día siguiente, sábado 13, la banda del debut más fulgurante, creo, tras Arcade Fire; el furor de la nueva generación, el sonido más cool de los universitarios neoyorquinos, los fagocitadores del Graceland, los niños mimados del indie, los veinteañeros más bailongos del resurgir del afro-beat: Vampire Weekend. Muchas expectativas, unas crónicas excelsas de sus directos… y apenas una hora de concierto, y adiós muy buenas. La muchachada (a fe mía que la media de edad se situaba en torno a los 18 años; eso es, a muchos no les echaba yo ni 17) se pilló un rebote monumental (como la moza que iba amonestando a la gente por la calle, gritando “No vayas a ver a Vampire Weekend, son unos ladrones. Unos ladrones, eso es lo que son, que te roban el dinero y no tocan ni una hora. Ladrones. Tú [a un conductor que tenía puesto el “Oxford Comma”], no los escuches, ¡son unos ladrones!”. El novio se desentendía de ella. Evidentemente). Anna, Antonio y yo nos fuimos antes de que volasen cervezas al escenario… y al puesto de merchandising.

Pero durante la hora que duró el show tuvimos un grupo francamente divertido. No tuvieron que currárselo mucho para ganarse a un público entregadísimo antes de que los mocasines sin calcetines de Ezra Koenig pisasen el escenario de la sala grande del Razzmatazz. El sonido era tan limpio como en CD o en MP3; me asombró el dominio del bajo de Chris Baio (reproducir eso tiene que ser tan complicado como hacer encaje de bolillos). En cambio, a Rostam Batmanglij lo pillé en un par de renuncios con el teclado; ya mejorará con las tablas, espero. “Cousins” y “A-Punk” fueron los momentos cumbre, donde descubrí la ventaja de 85 kg con el centro de gravedad bajo: en un pogo con/contra la chiquillada, nadie me mueve del sitio.

Vampire Weekend, Razzmatazz, 13 de noviembre del 2010. Ahí se ve el vaso con la bebida hirviendo. Lo que ya no se aprecian son los mocasines de Ezra Koenig.

A los 50 minutos de concierto empieza a mascarse la tragedia. Ezra hace un gesto con la mano, el de “cortar el cuello”, y señala al suelo, presumiblemente al set list. No controlo su repertorio como para saber qué canciones se han saltado, pero cuando se van la gente se queda extrañada: faltan unos cuantos hits impepinables. Aparecen de nuevo, ejecutan una canción, saltada y sudada como los dioses de Kóbol mandan, Ezra Koenig dice que le encanta Barcelona, que volverán en unos dos años con nuevo disco bajo el brazo, que nos quieren un montón, y adiós.

Y se lio parda. Yo comento lo del gesto; Antonio dice que Ezra tenía una bebida hirviendo de la que iba tomando tragos; Dani comenta que parecía como si tuviese problemas de cuello (aunque en ningún momento pareció perder la voz). Por si acaso, mejor esperar fuera, guardar un buen recuerdo de lo que ha sido, al fin y al cabo, un buen concierto, divertido mientras duró, y a esperar a la siguiente cita.

Y ahora que pienso… Hubo teloneros. Jenny & Johnny. Rock californiano. Tocaban bien. La chica era resultona. Diría que el chico también, por eso. Sí, bueno, no estuvieron mal. Pero se olvidan enseguida.

El jueves, en la Farinera del Clot, con Mujeres, Josele Santiago y Standstill. Los mantendremos informados.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

7 comentarios en “Noviembre musical, primera parte”

  1. , ante la protesta de Anna, la “víctima propiciatoria”, porque ninguno de los conciertos para los que habíamos comprado entrada se celebraba en el Apolo

    Però no calia que fos al novembre!
    (he d’apendre a dir que no….Jajajaja!)

    De moment, LCD lidera el meu rànking, seguits dels !!!.
    Restem a l’espera d’Arcade Fire..A veure si es modifica la llista.

  2. No veo dónde está el problema con la duración del concierto de Vampire Weekend. Un grupo que tiene dos discos que duran media hora cada uno toca casi todo su repertorio, y la gente se queja porque dura una hora. Si querían un concierto de tres horas, que se hubieran ido a ver a Bruce Springsteen o U2, ¿no? 😛

    1. Pues porque en Madrid tocaron media hora más 😛 Bromas aparte, faltaron canciones. Piensa que entre los aplausos, el hablar con el público y algunas florituras extras, esa hora se extiende a hora y media.

      Anna: si no hagués sigut per la mitja entrada, !!! podria haver igualat fàcilment als LCD Soundsystem. Al cap i a la fi, aquests, Hot Chip, Out Hud i d’altres integrants del funk-post-punk aquest els va apadrinar i produir el James Murphy 🙂

      A Arcade Fire vaig patir al Summercase el síndrome de Stendhal. Així que cuidadín: sabatilles, samarreta per suar i kleenex per les llàgrimes.

  3. El síndrome de Stendhal también me dio en Arcade Fire. Ni siquiera los gilipollas con sombrerito que inundaban aquel Summercase fueron capaces de sacarme del concierto. A ver qué tal se les da en un local cerrado…

    De momento, mi balance de no-conciertos de noviembre está igualado: por lo que contáis, me alegro de no haber ido a Vampire Weekend, me jode que !!! tocaran “Me and Giuliani…” (no la tocaron en el Summercase 2007) y sé que me he perdido algo grande con LCD Soundsystem, pero, definitivamente, no habría podido ir porque tenía entrega y habría tenido que vender la entrada.

    A ver qué tal mi primo el jueves. 😉

    1. Bueno, te puedes consolar con el hecho de que tocaron muuucho mejor en el Summercase. Y eso que el concierto del otro día fue muy bueno. Se nota la falta de ciertos componentes, y la falta de público.

      Oye, pues con la entrada de LCD Soundsystem te podrías haber ganado un dinerito en la puerta. Entradas agotadísimas 🙂

  4. sabatilles, samarreta per suar i kleenex per les llàgrimes.

    Ai la mare…. Que jo m’apunto ràpid a això de les llàgrimes, eh? (que una nació sensible-sensiblona-sensiblera)
    Moltes ganes d’Arcade…moltes….
    I el Sant Jordi Club no m’agrada com a sala de concerts.

    Juanma, tal i com deiem a la sortida dels Vampire, apart de la falta d’alguna cançó, costa de creure que no tinguin material inèdit o alguna versió ensajada per allargar una mica. Sortir a fer bisos i tocar només una cançó queda molt cutre (tot i que , pel que es diu, sembla que el cantant tenia problemes físics)

  5. Yo también he leído que Ezra estaba malito. Pues no sé, toca alguna instrumental, alarga las canciones con algún solo, toca entero el Graceland de Paul Simon, pide “prestado” algún vocalista a algún grupo amigo que ande por Barcelona… En fin, todas esas cosas que se hacen si tienes tablas, eres pícaro y tu público te importa un poco.

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