Sinceridad

Es una de las virtudes (e incluso cuando, más que una virtud, resulta un defecto) que más valoro en todos los ámbitos.

En el musical no lo es menos.

El viernes por la noche, Nuria y yo asistimos a la primera de las tres giras del festival Wintercase’08. Un servidor, como la gran mayoría de los asistentes (la mitad del aforo de la sala Razz 2; así a ojo unas seiscientas personas, no más), acudía para ver a los cabeza de cartel de esa noche, los galeses Los Campesinos! (el signo de admiración va incluido en el nombre; no se trata de ninguna muestra de hoygan). A estos los acompañan en esta gira los neoyorquinos Ra Ra Riot y, en Barcelona, se añadían los ganadores del concurso de maquetas Levi’s, los riojanos Naive.

Así que, a eso de las ocho, llegamos a una sala que aún estaba vacía y a unos chavales por lo visto aburridos de afinar instrumentos mientras esperaban que el espacio se llenase un poquito. Justo en ese momento, el cantante dice: “Bueno, empezamos, ¿no?”, se presentan y empiezan a soltar ráfagas de rock. Ya sabéis que los teloneros tienen la ingrata tarea de rellenar el silencio de música mientras el público acaba de tomarse unas birras en el bar de al lado; pero esta vez, aparte de sus “colegas de Logroño y Barcelona” que habían ido a verlos, su propuesta honesta, un rock directo, sin imposturas, claro, diáfano, <i>back to the roots</i> que se diría. Nos lo pasamos bien escuchándolos, y eso, para abrir una noche como la del viernes, ya es una buena señal. Y tan entregados estaban a la música que, excepto el bajista, no se dieron cuenta que, desde las bambalinas, la organización les reclamaban que desalojasen ya el escenario antes de la última canción.

SONGWRITER

Tras el cambio de instrumentos, a eso de las nueve menos cuartos saltaron al escenario seis jovencísimos músicos, con una pinta de niños buenos que no se aguantaba: los Ra Ra Riot. Había escuchado su disco dos días antes y sonaban bien, agradables, quizá un pelín demasiado solemnes y melancólicos como para divertir al público en directo. Pues no andaba yo equivocado ni nada.

Quizá fuera porque son canciones hechas para el otoño, y tocarlas en esta época les otorga ese brillo especial. Tocaron los temas de su cedé <i>The Rhumb Line</i> con una espontaneidad que parecía eliminar cualquier barrera entre artista y público, entre escenario y pista, entre un lado y el otro de la valla. Serán jovencísimos, pero no novatos, y aunque en su contra juegue la escasa envergadura del vocalista, Wes Miles, sí que es cierto que sabe dotar la letra de delicadeza y sinceridad. Y aunque sus melodías, acariciadas por violín y violoncello, hablan de tiempos perdidos y de amigos que se fueron (el batería y compositor original falleció antes de grabar su álbum de debut, y a él está dedicado), su base rítmica golpea y transmite una pulsión que incita al baile, a disfrutar el momento, al <i>carpe diem</i>.

Tomad nota: Ra Ra Riot son un grupo al que seguirle la pista. Ah, y estarán de vuelta por Barcelona el próximo verano, según dijo Wes al finalizar la actuación, y me comentó de nuevo cuando charlamos brevemente a la salida del concierto.

Ya cerca de las diez les toco el turno a Los Campesinos! Si me sorprendió la sinceridad de las dos propuestas anteriores, la espontaneidad de Naive y la melancolía optimista de Ra Ra Riot, ¿qué decir de los de Cardiff? Estos tocan a saco, como si la vida les fuese en ello. Canciones verborreicas, pletóricas, preñadas de ironía y rabia, guitarras electrificadas que combinan perfectamente con un violín que nos retrae al folk de taberna, un cantante, Gareth Campesinos!, que se desgañita frase sí y frase también, y una cantante, Aleksandra Campesinos!, que embelesa con su voz etérea. Ahí ya fue un saltar y no parar de principio a fin. Y aunque ya es un lugar común que todos los grupos digan que el público de Barcelona es genial y que les encanta tocar aquí (tanta coincidencia es sospechosa), digo yo que si el cantante, en la que tenía que ser la última canción del <i>show</i>, <i>Sweet Dreams, Sweet Cheeks</i>, acaba cantando desde mitad de la pista, después lo sigue uno de los guitarras, y este acaba haciendo equilibrios con la guitarra sobre la valla, mientras los dos cantantes y el otro guitarra rematan el tema subidos sobre los monitores puestos de pie, y cuando ya han encendido las luces de la sala regresan para tocar un bis inesperado, algo habría en su afirmación.

Sinceridad.

(Vaya, a esto lo llamo yo grabar con una steady cam 😀 Por otra parte, quizá la mejor forma de transmitir el dinamismo del grupo.)

Me encantan las bandas sinceras. Esa noche la disfruté como pocas.

Ah, y la muestra de que charlé (apenas fuese apenas un minuto y a ráfagas) con los chicos de Ra Ra Riot:

Todo un gustazo, por cierto, comprar el CD y darle el dinero en mano a los artistas (en este caso a la violinista Rebecca Zeller).

Postdata: Documentándome un poquito para esta entrada me he encontrado, a través de Last.fm, el siguiente enlace donde se puede descargar las actuaciones de Ra Ra Riot y Los Campesinos! Pero, si podéis, compradles los discos…

P.D.2: “Barcelona, sois <i>fucking</i> asombrosos.” -Uno de Los Campesinos! 🙂

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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