¡He venido aquí para hablar de mis libros!

No es que quiera emular a Paco Umbral; si os fijáis en la columna de la derecha, sección Etiquetas, esta entrada en la decimoquinta del apartado Libros… mientras los comentarios sobre política pasan de la veintena (21 entradas escritas al calor de la rabia y de la mala follá)… ¡y 47 dedicadas a la música! (Simple Minds y Arcade Fire coparán unas 15 entradas cada uno, me imagino; no tengo ganas de contarlas ahora).

Esto, para un aspirante a escritor, resulta:

1. Mala señal, pues no le dedico lo suficiente a la práctica de la escritura ni tan siquiera en este cuaderno de bitácora; y se supone que un escritor ha de tener siempre las “manos calientes”. Por tanto, empiezo a ser un “escritor frustrado”. Y, además, de vez en cuando reseño libros. Ah, el tópico del crítico…

2. No leo tanto como debiera y me gustaría;

3. Y, aun así, ¿hablo más de música que de literatura? Vale: también soy un músico frustrado (tantos años repitiendo 2.º de piano… Nunca fue mi instrumento).

Así que, de todos los libros que han ido apareciendo en la sección “Últimas lecturas”, os dejaré unas breves líneas sobre la impresión que me han causado.

Crónicas del Gran Tiempo, Fritz Leiber

Mi primera lectura de Leiber (sí, ya; uno tienes sus ignominiosas lagunas…). Un conjunto de relatos llenos de matices que van desde lo encantador hasta lo aterrador, pero destacable, sobre todo, por rodear al gran personaje, la Guerra del Tiempo, dejando traslucir un detalle aquí y otro allá, revelando apenas lo suficiente para que nuestra imaginación se maraville con un concepto que supera cualquier escala. Eso sí: como gran parte de la ciencia ficción editada en este país en los setenta y ochenta, traducción francamente mejorable…

Jabberwock 1, varios autores

Si el principal problema de una antología de relatos estriba en la calidad dispar de los cuentos contenidos, no os quiero ni decir lo que puede llegar a ser una antología de ensayos. Impresionante la crítica de Disch a los maniqueísmos y al feminismo militante en la CF; con Kessel me divertí más escuchando su crítica de El juego de Ender; muy interesantes los artículos de Pedraza, Merino y Somoza. Y el problema de “criticar las críticas”… pues como en cualquier crítica: la capacidad de análisis y la imparcialidad, dos de las virtudes que más estimo en un análisis de una obra, y que en algún caso queda empañado por un tratamiento de condescendencia con respecto algunos títulos.

Manifiesto comunista, Karl Marx y Friedrich Engels

Hablando de ignominiosas lagunas… Grande en ideas, fundamental en su época: hoy no deja de ser un panfleto desfasado que, evidentemente, no resulta aplicable a las circunstancias actuales. Aun así, me temo que El capital tiene mucha más enjundia. Al fin y al cabo, poco de lo que estudié en filosofía de COU aparece en este libro, cuya fuerza reside en la popularidad y en la capacidad de aglutinar a los movimientos obreros de la segunda mitad del siglo XIX.

La pesta, Albert Camus

Inconmensurable. Un descenso a los infiernos de una comunidad que sirve para reflejar el esfuerzo, la abnegación y el sacrificio de unos seres humanos; una postura, la del autor, de desvincular el amor, la pasión, y la solidaridad de sus secuestradores por excelencia: el dogma y el fanatismo.

Y, además, en el prólogo descubro que yo soy existencialista: sobre su filosofía, el prologuista dice:

Camus partía de una concepción del hombre rigurosamente no-trascendente: Dios negado o eludido, el hombre es el único valor absoluto del hombre

.

Existencialismo: veo que esta actitud me define mucho mejor 🙂

Matadero cinco, Kurt Vonnegut

O cómo escribir como te da la gana, contando lo que te da la gana y, al acabar, transmitir mientras te cuelga la risa bobalicona de los labios uno de los alegatos más brutales contra la barbarie del hombre contra el hombre, con el bombardeo de Dresde como telón de fondo. Palabras mayores. Y divertido, además. Y con extraterrestres de por medio.

Yo, de mayor, quiero ser como Vonnegut.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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