La mano de Mel Gaynor

Anoche regresé a casa cerca de las dos de la madrugada. Y, aunque exultante, estaba bastante cansado físicamente, así que anoté el repertorio del concierto (con la ayuda de una grabadora digital que captó, entre zumbidos y distorsiones, el eco de la música), lo mandé a la lista de correos internacional de YahooGroups (para suscribirse, pinchar el link al final de la página), y me acosté.

Jim Kerr en acción
(Uy, ¿he dicho grabadora? Uf, que no teman los de Doctor Music. Me la olvidé en el bolsillo. Pero no, no me llevé la cámara. Las fotos las sacó Nuria con la del móvil.)

Y el repertorio que interpretaron ayer estaba compuesto por las siguientes canciones (entre paréntesis, el álbum al que pertenecen):

Intro (seguramente extraído de la cara B del primer single, Home)
Stay Visible (Black & White 050505, 2005)
Home (Black & White 050505)
East at Easter (Sparkle in the Rain, 1984)
Up On The Catwalk (Sparkle in the Rain)
Book of Brilliant Things (aunque originalmente en el Sparkle in the Rain, sólo tocaron la segunda parte en una versión casi idéntica de la del directo In the City of Light, 1987)
See the Lights (Real Life, 1991)
Big Sleep (New Gold Dream (81, 82, 83, 84), 1982)
All the Things She Said (Once Upon a Time, 1985)
Waterfront (Sparkle in the Rain)
Hypnotised (Good News from the Next World, 1995)
Jeweller (part 2) (Black & White 050505, aunque originalmente incluido en el álbum que jamás vio la luz, excepto como parte del Silver Box, Our Secrets Are the Same)
Underneath the Ice (Black & White 050505)
Someone, Somewhere in Summertime (New Gold Dream (81, 82, 83, 84))
Speed Your Love To Me (Sparkle in the Rain)
Don’t You (Forget About Me) (banda sonora de El club de los cinco)
Dolphins (Black & White 050505)

Eddie Duffy al bajo y Mel Gaynor a la batería
Primeros bises:
Different World [TAORMINA.ME] (Black & White 050505)
Seeing Out the Angel (Sons and Fascination, 1981)
New Gold Dream (81, 82 ,83 ,84) (New Gold Dream (81, 82, 83, 84))

El brazo que molesta es mío...
Segundos bises:
Stranger (Black & White 050505)
Glittering Prize (New Gold Dream (81, 82, 83, 84))
Alive and Kicking (Once Upon a Time)

Jim, Stay Visible!
El concierto empezó a las 22.00h; la apertura de puertas se produjo a las 20.30h y no hubo artista invitado. Aunque entramos de los primeros (a las 19.15h ya estaba en la cola), al ser el escenario más cortito de lo habitual para un grupo que se especializó en los conciertos de estadio, la gente ocupó enseguida la parte central y la izquierda (a la derecha del cantante) del frontal de la tarima para estar cerca de Jim Kerr y de Charlie Burchill. Así que nos pusimos a la derecha (izquierda del cantante), cerca de los altavoces y del pie de micrófono del bajista Eddie Duffy, un tipo francamente divertido, muy expresivo y muy comunicativo con el público. Y muy bueno técnicamente con el instrumento. De jovencito, cuando entre mis sueños se contaba el que hemos tenido casi todos, tocar en un grupo, mi instrumento iba a ser el bajo, y de hecho tengo uno en casa, ocupando sitio.

Por cierto, que Ana, una amiga nuestra que venía a verlos por primera vez, y a la que convencí que el mejor sitio era cerca de Eddie Duffy, me dio la razón: le pareció un músico muy atractivo. ¡Eddie, me debes una, que te consigo fans! 😀

Eddie Duffy, el nuevo y espectacular fichaje de la banda
La gente empezó a impacientarse sólo apenas un cuarto de hora antes del inicio del concierto. Os podéis imaginar la media de edad 🙂 Mi sobrino, con 28 años, era de los más jóvenes.

¿Y qué decir del show en sí? Una gozada. De los que les he visto, sinceramente sea en el que mejor he conectado con ellos. Mi primer concierto fue en la gira del Real Life y, aunque aún arrastraba público (un Palau Sant Jordi lleno hasta la bandera), presentaban un disco para mí decepcionante. Y peor aún, era la primera gira sin Mick MacNeil, ex teclista que le daba esa amalgama al sonido de los de Glasgow que perdieron hasta este último Black & White 050505. Después vinieron las giras del Good News from the Next World, donde ni siquiera contaban con Mel Gaynor en la batería y venían con un disco que entraba de lleno en el AOR, rígido y repetitivo; Néapolis, en la sala Luz de Gas y con invitación que no conseguí; The Floating World Tour, en el campo de fútbol municipal de Silla (Valencia) medio lleno (medio vacío), con unos músicos excelentes en el escenario pero con un ambiente… vacío; y un concierto en el jardín del Palau Sant Jordi, en los actos… del centenario de Harley-Davidson. Público heterogéneo, pero con los chicos exudando vitalidad.

Ayer salieron a actuar con las entradas agotadas, con más de 25 años a sus espaldas, y con ganas, muchas ganas de sentirse jóvenes. Jóvenes y despreocupados. A Jim Kerr no lo atenazaba esas ganas de hacerse gustar, no dio ninguno de sus típicos saltos a lo “Kick It In”, gesticulaba de forma comedida y, sobre todo, salió a disfrutar. Charlie Burchill siempre disfruta en los conciertos. Su estampa típica es una sempiterna sonrisa, siempre por detrás del cantante, y dirigirse al público y corear la canción sin micrófono. Nunca oiréis a Charlie por los altavoces, pero es innegable su pasión por la música.

Charlie arrancando un sonido brillante a las guitarras; Jim, en olor de multitudes
Ya os he dicho que Eddie Duffy es muy bueno. Corrijo. Es un crack. Tiene un estilo seguro, depurado, pero su sonido es espectacular. Una de las grandes bazas de los Simple Minds está en su sección rítmica, y con semejante bestia a la batería como es Mel Gaynor (cuya batería ayer estaba apantallada, supongo que para no atronar a sus compañeros de escenario) se necesita un bajo potente.

Y en los teclados, Mark Taylor. Un teclista competente, pero cuyo sonido en la gira del Real Life era demasiado artificial, demasiado de órgano, que no casaba con el sonido habitual. Bueno, ayer lo pillé en un acorde a destiempo, pero, ¡ey!, es la magia del directo.

Como decía, el grupo salió sin grandes pretensiones. Venían a disfrutar, y sin la preocupación por demostrar quiénes son, pudieron disfrutar e hicieron disfrutar al público. Un público que no saltó tanto como saltaba hacía 15 años. Un público bastante más relajado, pero que respondía a los requerimientos de Jim a participar, a corear, a tocar las palmas y, si hicieron la mitad de burradas que hice ayer, hoy habrán tenido dificultades para poder hablar y se habrán masajeado las piernas para aliviarse las agujetas.

La máquina en marcha
Bueno, la mayoría bailaba, movía la cabeza… Algunos, empero, aún se comportaba (nos comportábamos) como adolescentes alocados. Detrás nuestro, un grupo de fans, por el acento británicos, nos empujaron contra la valla. Le cambié el sitio a Nuria y me puse delante. La única que siguió fue una chica que intentó colarse entre los dos. Se retiró cuando se dio cuenta de que éramos pareja. Se puso detrás mío, apretujándome, y durante el “Home”, al saltar, me restregó sus senos contra la espalda. Trece años atrás, una chica tan guapa me hace eso… En fin, la situación era, cuanto menos, embarazosa. Le dejé un hueco en primera fila. Coreó todas las canciones, le lanzó besos a Eddie, a Jim, saltó, bailó… Hay gente que nunca perderá esa ilusión y ese entusiasmo 🙂

El concierto se inició con las dos primeras canciones de su último álbum, poniendo en marcha la máquina arrolladora: pletóricas, vibrantes, arrancando los primeros coros de la noche. Tras 15 años de discos que no cuajan, han dado con los primeros auténticos himnos para los directos. Fue toda una declaración de intenciones: la máquina estaba bien engrasada y se dirigió al álbum más tenso y crudo de su carrera. Con “Book of Brilliant Things” llegó el momento para el lucimiento de Mel Gaynor. ¡Cómo destroza la batería! Literalmente… No sé si fue tras “See the Lights”, pero los del crew tuvieron que sustituirle uno de los parches.

They don't forget about us!
Para fans que han seguido al grupo durante tantos años, fue un regalo para nuestros oídos esos clásicos menos populares, menos facilones que los éxitos como “Don’t You” o “Alive and Kicking”. Y para ellos, para nosotros, cantaron con brío “Up On The Catwalk” o “All The Things She Said”. “Waterfront” arrancó la primera de las ovaciones que acabaron con mi garganta. Pero mereció la pena. “Hypnotised”, empero, calmó al público. El único momento que no me convenció. “Jeweller” volvió a prender el combustible, alternando con esa maravilla tecno new wave de “Someone, Somewhere In Summertime”. “Don’t You”, esa canción que Jim tanto odia, puso el público en pie, cantando el coro con una pasión que dejó descolocado al hombre. Después de la tormenta, la calma. “Dolphins” es una de las composiciones más preciosas que han hecho últimamente.

Los bises: “Seeing Out The Angel”, rescatada del 81, una joya electrónica, un portento de base rítmica, un retumbar de graves en el estómago. Una gozada. Y “New Gold Dream” salvaje, brutal, quizá la mejor canción de la noche. Segundo bis: “Stranger” funciona con un ingenuo “la-la-la” que funciona como los clásicos. Y el cierre, la apoteosis, con “Alive and Kicking”.

Alive and Kicking
¿Os dije que estaban muy comunicativos? Jim se acercó a cantar con el público, a saludar al público, a estrechar manos en grupos, a sonreír, a guiñar el ojo (a la chica de al lado), a sonreírle a un friki ingenuo a la par que… que agarrándose a la valla saltaba muy por encima de los demás. Al acabar “Dolphins” Jim, bastante comedido en público, soltó un you are a fuckin’ fantastic audience bastante inusual.

Disfrutamos todos, ellos y nosotros. Y, al acabar el concierto, los músicos se acercaron al borde del escenario, repartieron algunas púas, y Mel Gaynor bajó a estrechar manos.

Y estrechó también la mía.

Aclaro que no soy mitómano, pero no voy a negar que me hizo mucha ilusión.

Y así, ronco, con los oídos zumbando, cansado, pero contento, muy, muy contento, me reencontré con los amigos y salimos del Razzmatazz, satisfechos con lo que habíamos vivido.

Jim, Charlie, Mel, Eddie, os espero algún día de nuevo por Barcelona. Stay visible!

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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