Chicas

Parece que las vacaciones que se autoconcedieron los miembros de Pulp van a ser desgraciadamente muy largas: el 13 de marzo, en el Reino Unido al menos, el líder de los de Sheffield, Jarvis Cocker, sacará un disco de versiones (más información aquí).


Ah, el inquieto Jarvis, el nerd de la música pop, ávido lector de género (ahí quedan títulos como “Space”, “Masters of the Universe” o el videoclip de “Help the Aged”, con imágenes que homenajean descaradamente la obra de Philip Jose Farmer A vuestros cuerpos dispersos), astronauta frustrado, el cantante de tantos sueños de juventud rotos, trovador de la common people, el que aparece apenas unos instantes en el escenario de la sala de baile de la academia de magos Hogwarts; excéntrico, afectado, un egocéntrico que se burla de sí mismo, y sobre todo, un narrador visceral. Sí, señores: Jarvis Cocker es uno de mis ídolos literarios. Sí, de mayor quiero escribir como él. Quizá más adelante, además de escribir algún ensayo sobre los Simple Minds, quizá lo haga también sobre Jarvis Cocker y Pulp. Sus inicios fueron titubeantes, con hiatos que duraban lustros en una búsqueda de un sonido y una identidad a las que se acercaba pero que no acababa por encontrar. Sus tres primeros discos, It (juego de palabras con púlpito: pulp-it), Freaks y Separations vacilan entre el folk experimental del primero y un acercamiento a sonidos más añejos, que hunden sus raíces en el swing, el sonido pre-beatles, la música de cabaret y la experimentación rítmica tomando como base la música disco de los setenta mezclándola con el mejor groove. Incesantes cambios de formación, una rotura de pelvis por cuestiones amorosas, curso de cinematografía que apelaba a sus inquietudes narrativas, nula voluntad de promoción por parte de su primera discográfica… Todo un cúmulo de circunstancias indicaban que Pulp iban a caer pronto en el olvido.

Pero, en 1992, lograron sacar su primer hit: “Babies”.

A partir de aquí, todo ya es historia.

Pero quiero detenerme justo aquí, en “Babies”.

Comentaba antes que Jarvis Cocker es un narrador nato. En los discos anteriores, Cocker jugaba con la ambientación en la letra, consiguiendo resultados tremendamente sugerentes en algunas composiciones. Pero “Babies”, para mí, inaugura lo que sería un conjunto de canciones con presentación, nudo y desenlace, narraciones encajadas y subrayadas por el tempo musical, que multiplican su impacto emocional con un uso magistral de los crescendos. A destacar el sonido mellotron que Candida Doyle bordó tras los teclados.

Ahora que el Radio.Blog de aquí a la derecha me lo permite, podréis escuchar una de las historias más impactantes que he leído y escuchado jamás sobre desamor y cuernos.

Babies

Well it happened years ago
When you lived on Stanhope Road
We listened to your sister
When she came home from school
‘Cos she was two years older
And she had boys in her room
I listened outside, I heard her
Alright

Well that was alright for a while
But soon I wanted more
I wanted to see as well as hear and so I
I hid inside her wardrobe
And she came home round four
And she was with some kid called David
From the garage up the road
I listened outside, I heard her
Alright

Oh, I wanna take you home
I wanna give you children
And you might be my girlfriend
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah

When I saw you next day
I really couldn’t tell
‘Cos you might go and tell your mother
And so you went with Neve
Oh yeah, and Neve was coming on
And I thought I heard you laughing
When his mum and dad were gone
I listened outside, I heard you
Alright

Oh, I wanna take you home
I wanna give you children
And you might be my girlfriend
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah

Oh yeah

Oh well, I guess
It couldn’t last too long
I came home one day
And all her things were gone
I fell asleep inside
I never heard her come
Oh, and she opened up the wardrobe
And I had to get it on, yeah
Oh, listen

Oh we were on the bed
When you came home
I heard you stop
Outside the door
I know you won’t believe it’s true
I only went with her ‘cos she looks like you
My God!

Oh, I wanna take you home
I wanna give you children
And you might be my girlfriend
Yeah yeah yeah yeah yeah

Oh
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Oh, yeah.

Y una posible traducción:

Chicas

Ocurrió años atrás
cuando vivías en Stanhope Road,
oíamos a tu hermana
cuando volvía del colegio
porque era dos años mayor
y tenía chicos en su habitación.
Escuchaba desde fuera, la oía
perfectamente

La diversión duró un tiempo
pero pronto quise más,
quería ver además de escuchar, así que
me escondí en su armario.
Volvió a casa a eso de las cuatro
y vino con un chico llamado David
del garaje, calle arriba.
Escuché fuera, le oí
perfectamente:

Oh, quiero traerte a casa,
quiero darte niños
y tú serías mi novia
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah

Cuando te vi al día siguiente
no pude contártelo
porque podrías chivarte a tu madre.
Y así te fuiste con Neve
Oh sí, y Neve estaba salido.
Estaba seguro de haberte oído reír
cuando su mamá y su papá no estaban en casa
Escuché desde fuera, os oí decir
muy bien:

Oh, quiero traerte a casa,
quiero darte niños
y tú serías mi novia
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah

Oh sí

Oh bien, me imagino
que aquello no podía durar mucho tiempo;
entré un día en casa,
y todas sus cosas habían desaparecido.
Me quedé dentro, dormido,
no la escuché entrar.
Oh, y cuando abrió el armario
tuve que montármelo con ella, sí,
pero atiéndeme:

Oh estábamos en la cama
cuando llegaste a casa.
Te oí pararte
al otro lado de la puerta.
Sé que no me creerás, pero es cierto,
Sólo me la tiré porque se parecía tanto a tí,
¡oh, Dios!

Oh, quiero llevarte a casa,
quiero darte niños
y tú serías mi novia
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah

Oh
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Oh, yeah.

Una historia verosímil (y habría que preguntarle al bueno de Jarvis cuán autobiográfica es) en cuanto no es la típica historia en plan I love you escuchada hasta la saciedad: una historia repleta del morbo adolescente hacia todo lo relacionado con el sexo, vouyerismo, y la amarga sensación de perder lo que más quieres por tu propia mano porque, inevitablemente, estás abocado al fracaso. Ese fracaso vital se traduce en textos, como el anterior, donde asoma el cinismo (mucho más presente, y más hiriente, en su obra cumbre, Different Class; pero eso es tema para otro post); un cinismo que no es sino un arma para preservar una sensibilidad a flor de piel, y que lo convierte en un excelente narrador de las pasiones humanas, de todas, sin ocultar ni las más oscuras, cotidianas y oscuras.

Como podéis comprobar, la estructura de la narración consta con una estrofa de presentación, dos de nudo, una de preparación para el desenlace, y el clímax en un final tortuoso y amargo como pocos, con la revelación de la cruda verdad en la última frase. La catarsis. Una canción para mi particular top 10.

Quizá lo sea también del vuestro. En breve, en vuestra Radio.Blog.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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