Mudanzas

Sí, amig@s, nos mudamos. Este verano abandonaremos este recogido pueblo del norte del Vallès Occidental para regresar a Cerdanyola del Vallès, donde aún viven nuestras respectivas familias y gran parte de nuestros amigos.

Me temo que, durante unas cuantas semanas, me voy a refocilar entre la nostalgia adelantada por dejar Sentmenat y la nostalgia más antigua aún de los años, sobre todo los de adolescencia y juventud, que viví en Cerdanyola y que, por alguna extraña razón, dada la cercanía de nuestra nueva vivienda a mi antiguo barrio y al instituto, desde ya mismo ronda mi cabeza.

Y, curiosamente, a pocas semanas del concierto de Simple Minds en Barcelona, suena en la cadena el primer single de su Black & White 050505:

Home

God gave me travelling shoes,
God gave me the wanderer’s eye,
God gave two gold coins to help me to the other side.
He then turned around and said – be careful how the small things grow,
When God gives you travelling shoes,
You know that it is time to go.
Home,
Home,
Home.

He then sent in the ship at night,
And it took me to a hidden port.
Slipped me the key at last,
To open up my prison door.
Gave me blackbird’s wings,
Gifted me with beggar’s eyes.
But when God sends in the jackals,
You know that it is time to say bye, bye, bye.
So I’m going home.

Home,
Home,
Home,
Home,
Home.

So God gave me travelling shoes,
Gave me one last reprieve.
He then gave me hunger,
Denying me the air to breath.
Not even one small case,
Not even one last goodbye.
But God gave me travelling shoes,
And without them I would surely die,
So I’m going home.

Home,
Home,
Home,
Home

Intentamos una traducción:

Hogar

Señor, dame calzado para viajar,
Señor, dame la vista del errante,
Señor, dame un par de monedas de oro para poder llegar al otro lado.
Él se volvió y dijo: “Ten cuidado de cómo crecen las pequeñas cosas
cuando el Señor te dé el calzado para viajar
sabrás que habrá llegado el momento de irse”.
Hogar,
hogar,
hogar.

Entonces Él mandó el barco de noche
que me llevó a un puerto secreto.
Me camufló por fin la llave
para abrir la puerta de la celda.
Me dio alas de mirlo,
me obsequió con la vista del mendigo.
Pero cuando Dios envía a los chacales
sabes que es momento de decir adiós, adiós, adiós.
Me voy a casa.

Hogar,
hogar,
hogar,
hogar.

El Señor me dio calzado de viaje,
me dio un último respiro.
Entonces me condenó a pasar hambre,
me negó aire para respirar.
Ni siquiera un pequeño detalle,
ni siquiera un último adiós.
Pero el Señor me dio calzado de viaje
y sin ellos seguramente moriría.
Así que me voy a casa.

Hogar, casa, mi casa… La verdad, la tradu no está muy p’allá, pero os podéis hacer una idea 🙂

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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