The Amazing Spider-Man: Revelations, de J. Michael Straczynzki

Ingenuidad. Esa es la palabra que andaba buscando en la entrada sobre Rising Stars, que no se me ocurrió en aquel momento y que me vino a la cabeza leyendo este segundo trade paperback del Trepamuros con J. Michael Straczynski a cargo del guión.

Este Revelations recopila cuatro números, el primero de ellos dedicado a los atentados del 11-S. Ingenuo en cuanto consta de 27 páginas en las que hombres y superhéroes trabajan hombro con hombro en el desescombro de la Zona Cero, en las que las lágrimas surcan mejillas y supermejillas. 27 páginas que, necesariamente, acaban siendo largas, e inevitablemente, el tono acaba siendo demasiado sermónico. Y ojo, porque eso no quita que, cuanto menos este lector, esté de acuerdo con lo que dice Stracynski. Pero sus deseos de un futuro utópico son eso, utópicos; y aunque respetables, la ingenuidad es tan obvia, y acaba siendo tan forzada, que rechina en una obra de arte. Un homenaje emotivo, sí, pero forzado.

También se transpira cierta ingenuidad en los dos siguientes números, cuando Peter Parker se adentra en los suburbios de Nueva York, o cuando tiene una conversación muy reveladora con tía May. Pero, al fin y al cabo, Spider-Man tiene también ese lado ingenuo, el que le provoca tantos problemas con la opinión pública, el tío que tiene buenas intenciones y que los medios de comunicación tachan de aprovechado, de amenaza, de elemento desestabilizante. El superhéroe más humano (al menos, que yo conozca; si Rafael Marín lee esta entrada, quizá sepa enmendarme la plana. ¿Verdad, Rafa?)

Pero, como comenté en el anterior artículo, una de las cualidades de Straczynski es la de elaborar unos personajes tridimensionales, completos más que complejos, y su mirada alcanza recovecos erróneamente olvidados en nuestra vida cotidiana: la ambigüedad del amor a los seres queridos, que danza entre el altruismo y el egoísmo, o la cobardía para retomar una relación que se ha enfriado (como se muestra bellamente en el último número sin que medie diálogo alguno).

Aciertos y desaciertos de un buen guionista que parece que insiste en escojer dibujantes que no empañen su guión con dibujos atractivos, y que elabora unas tramas poco convencionales en cuanto a su dimensión para lo que estamos acostumbrados a ver hoy en día.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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