Simple Minds: la canción del eterno retorno

Black & White, su próximo álbum Ya sé que no debería poner links a noticias de El Periódico, pues sólo duran “en abierto” el día de su publicación. Pero hoy no puedo menos que alegrarme que, aunque sea brevemente, comenten la próxima aparición del nuevo álbum de los escoceses Simple Minds, Black & White 050505.

Conocí a los de Glasgow con su Street Fighting Years (Virgin, 1989), ya pasados los éxitos de la que fuese su década prodigiosa, los álbums New Gold Dream (81-82-83-84) (Virgin, 1982), Sparkle in the Rain (Virgin, 1984) y Once Upon A Time (Virgin, 1985) y, sobre todo, el único número uno que alcanzaron en los States, la canción de la banda sonora de la película The Breakfast Club (titulada en España El club de los cinco), escrita por Steve Schiff y Keith Forsey expresamente para los SM y que Jim Kerr fue reticente a grabar (pues, excepto alguna cover version, se negaba a grabar nada que no hubiesen escrito ellos): “Don’t You (Forget About Me)”.

Street Fightign Years
En el 89 me impresionaron por la fuerza diríase espiritual que emanaban de sus canciones y, sobre todo, el fuerte activismo pro derechos humanos que destila el ya mencionado Street Fighting Years. Kerr daba lo mejor de sí mismo en un disco tenso, en el que Charlie Burchill (guitarra) y Mike MacNeil (teclados) se recrearon en una instrumentación densa pero a su vez cristalina, que se explayaba en medios tiempos y en compases más complejos, dejando la sección rítmica, que tan buenos éxitos les había deparado en los últimos cinco años, para algunos (pocos) cortes contundentes y directos que aún recordaban a los SM que llenaban los estadios.

Siendo, desde mi punto de vista, el disco más redondo de los SM, la crítica los vapuleó a base de bien y el público les negó la acogida de los trabajos anteriores. Al finalizar la gira correspondiente, MacNeil decidió abandonar el grupo, cansado de dar tantas vueltas por el mundo. El siguiente trabajo, Real Life (Virgin, 1991), dejaba a Jim Kerr y Charlie Burchill Jim Kerr y Charlie Burchill, en una foto promocional del directo en París como los únicos supervivientes de la formación original, y en su sonido acusaron la ausencia de Mike, pues el sonido característico, en el que el teclado daba una textura compacta y clara a la melodía, desapareció, dejando paso a un disco que se apoyaba demasiado en cajas de ritmos y en programación. Hecho que, además, ahogó el buen trabajo de Mel Gaynor en las baquetas (the best drummer in the world según lo presenta Jim Kerr en cada concierto desde los tiempos del New Gold Dream).

Desde entonces, los Simple Minds han ido dando un paso adelante y otro hacia atrás: en cada proyecto anunciaban o un nuevo sonido (caso de Néapolis (Chrysalis, 1998), quizá uno de los mejores discos que sacaron en los 90) o un regreso al sonido “clásico” (como fue el Good News From The Next World (Virgin, 1995), donde abusaron de la estridencia guitarrera y quedó como un pobre remedo del Once Upon A Time). Además de ir pasando de una discográfica a otra, después de la fea disputa legal por los derechos del disco “fantasma” Our Secrets Are The Same.

Este nuevo proyecto se presenta como “una vuelta al sonido clásico de los Simple Minds, con nuevas energías”. A mi parecer, tanto el Real Life como el Good News From The Next World naufragaron en ese intento de volver la vista atrás, cuando, en la época en que cada nuevo disco era una aventura diferente, lograron un auténtico póker de obras conceptuales, en los que Jim Kerr explotaba tras el sonido de unos Simple Minds que se batían cara a cara con los U2 (dos grupos tan parecidos y, a la vez, musicalmente, tan diferentes).

Les deseo muy buena suerte con este Black & White 050505. Espero con impaciencia tenerlo en mi reproductor e informar puntualmente de mis impresiones.

Le Zenith, París
Os dejo con esta fotografía de su Live In The City Of Light, grabado en Le Zenith de París. Espero mañana o pasado poder sacar una foto del mismo lugar… Sonando: “Don’t You Forget About Me” en directo desde la Ciudad de la Luz.

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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