¿Te ahogan las deudas?

Eso te pregunta una voz ágil, dinámica, jovial, con ímpetu, en la radio. O en la tele. Siempre a primera hora, cuando, en una familia tipo (¿quedan familias tipo? ¿Qué significa eso, al fin y al cabo?), la persona que no va a trabajar se queda en casa. O no, igual está en el trabajo y le permiten usar auriculares (como es mi caso).

Ya sabes: tienes 3.000 euros disponibles en 24 horas, a devolver en n plazos comodísimos a un modesto… ¡23%! Por ejemplo, aquí. Los cálculos económics no han sido nunca lo mío, pero quien solicite este préstamo acabará devolviéndole a la compañía creditaria esos 3.000 euros… más 800 euros… ¿Sale a cuenta?

Bien, quizá en un momento puntual, sí. Pero lo que me da más miedo es el target al que apuntan: mujeres (desengañémonos: en este país aún sigue siendo la mujer la que acaba sacrificándose, pringando en casa. Cuánto nos falta hasta alcanzar la igualdad) que hacen malabarismos para gestionar el sueldo que entra en casa; familias con problemas acuciantes a los que los bancos no fían.

Ahora, he escuchado un anuncio donde otros nuevos targets son representados por actores que los conminan a solucionar sus deudas, agrupándolas todas bajo un mismo recibo, que ya ni sé qué interés puede alcanzar: se oye una mujer mayor, un inmigrante con acento magrebí, un joven muy joven…

¿Y por qué me da miedo? Al fin y al cabo, cada uno ha de ser responsable de sus gastos, se podría decir. Pues me da miedo el hecho de que, quien más quien menos, se ha tenido que meter en una hipoteca que, a día de hoy, se puede “zampar” el 50% de los ingresos mensuales de la familia, en un momento en que los intereses estaban muy bajos, excesivamente bajos. Una ligera subida arrastrará a mucha gente a sacar dinero de debajo de las piedras. Y, en la desesperación (como en el caso de los targets antes mencionados, los grupos que más fácilmente se pueden encontrar en esta situación desesperada), estas “ofertas” pueden parecer la panacea. Y hundirlos, o hundirnos, más en la miseria.

¿Es legal? Sí. ¿Es moral?

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Autor: Álex Vidal

A los 7 años me llevaron a ver Star Wars y decidí estudiar Físicas. A los 11, leí a Asimov y me dije: "Yo quiero escribir historias tan grandes como estas" (espero que usando más palabras que él). Hoy trabajo juntando letras en una editorial mientras pierdo el tiempo en múltiples frentes. Aprendiz de todo y maestro de nada. Es mi sino.

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